noviembre 1, 2011

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Confieso que me decepcioné, a pesar de su comodidad y todo lo que pensaba hasta que lo utilicé. Puede ser que haya tenido una primera experiencia fea…

Nunca hasta hace poco había tenido la oportunidad de jugar Golf, sentado en un carro que me llevase cómodamente hacia mi próximo tiro. Pero será la última vez que se me ocurra…

Me arrepiento de no haber incorporado este tema tan particular en la nota referida al tiempo del juego… porque la verdad, es que se tarda más del doble que caminando, aunque parezca ilógico.

Uno piensa que por el solo hecho de llegar más rápido al sitio donde está descansando nuestra bola, se logrará un ritmo más veloz en el juego, pero la cruda realidad me demostró que eso no funciona:

a) Primero y fundamental (diría que el error fatal) fue que nos dieron un único carro para dos jugadores …

b) Hay que respetar un camino, pues el carro no puede ir por donde uno quiera… y no siempre la senda habilitada para los carros queda cerca del sitio donde descansa nuestra bola. (Axioma-1
c) Como lo indica el Axioma-1 de arriba, habrá que bajarse con el palo que ‘suponemos’ será el mejor para ejecutar ese tiro y caminar hacia la pelota, pero en realidad llevaremos una ó dos alternativas más, por las dudas. O sea que bajamos del carro hacia el próximo tiro cargando con dos ó tres palos para no volver a cambiar y elegir otro.

d) En un caso típico de la pareja que comparte el mismo carro, un jugador puede salir con su drive a la derecha y su acompañante hacia el extremo izquierdo. Esto implicará que ambos se desplazarán hacia un lado primero y luego hacia el otro. Una dicha total que define al nuevo Axioma-2…
e) Hay que encender algunas velas y rogar a San Golf, para que ninguno pierda de vista a su pelota, porque en el trayecto de un lado hacia el otro extremo (definido en el Axioma-2), será muy común perder de vista a las referencias que tomamos para identificar el sitio donde la pelota dejó el fairway y desapareció… ¿tirar otra? ¿desde dónde…? Nooooo…

f) Como colorario de lo anterior, habrá que ejecutar pelotas «provisionales» innecesarias, porque si se tiene la menor duda que se pude perder la pelotita, ó que el tiro pudo irse fuera de límites, volver hacia atrás con el carro para ejecutar otro golpe, es algo verdaderamente alucinante.
g) Mientras todo esto que describí sucede con la línea que nos precede, deberemos esperar tiempos impredecibles, así como también lo harán quienes nos sigan, que además, sumarán lo propio con los de atrás y así sucesivamente. Quienes entiendan algo de matemáticas y recuerden lo que pasaba en la teoría de colas, sabrán muy bien a lo que me refiero… Llévense un crucigrama para no dormirse.

Así las cosas, si la cancha está cargada de jugadores, una vuelta de 18 hoyos se transformará en un desafío a la paciencia, de unas 6 hermosas horas de paseo en carro eléctrico… toda una experiencia invalorable.

Al finalizar el partido no tendremos más ganas de sentarnos por una semana.

El carro es muy funcional y práctico cuando uno juega solo, y puede trasladarse por varios sitios (salvo por el green, obviamente), cuando hay pocos jugadores y en las películas de la tele… pero en mi caso, sigo votando por la tracción humana, el carrito tradicional y/ó la bolsa que cargamos al hombro. Así de simple y fácil

Esa es, según mi visión, la mejor opción que le permitirá resolver un partido de Golf a dos jugadores en menos de 4 horas.

Hasta la próxima.
Marcelo H. Barba

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