enero 10, 2012

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Marcelo Barba.

¿Saben cuál es la única parte de nuestro cuerpo que siempre está en contacto con el palo de Golf?: Nuestras manos. Es una verdad de Perogrullo, pero al decirlo así resulta más contundente.

No existe otro elemento más importante -ni pies, ni cadera, ni hombros, ni nuestra propia cabeza- que tenga tanta influencia directa sobre el palo que finalmente deseamos gobernar para golpear una bola…

Desde dicha óptica que en principio se presenta como simplista, propongo analizar brevemente el caso de nuestras dos manos.

Comienzo desde el principio, haciendo memoria y convocándolos a Uds. mismos a realizar idéntico ejercicio, recordando lo primero que hizo nuestro profesor de Golf: ponernos un hierro entre las manos y enseñarnos a sostenerlo con nuestros dedos, adoptando alguna de las empuñaduras más conocidas.

Recordaremos además que era algo incómodo, por cierto. Eso de anudar nuestros dedos y pretender lograr un mínimo de control de aquella fuerte unión de dos extremidades, que además deberían ser capaces de elevar un hierro y luego acompañarlo en la bajada, para que -milagrosamente- se encontrara con una pelotita tan blanca y quieta… Sin dudas fue todo un primer desafío.

De aquellas viejas fotos pasó tiempo y diría que ahora (casi) somos inconcientes, ó por lo menos no fijamos nuestros pensamientos en la posición de nuestras manos. Nos preocupa más pasar los brazos, ó no ‘cortarla’, miramos nuestro ‘stance’ y la línea de los pies, pensamos en el plano del swing, en fin.

Sin embargo, en ciertas ocasiones no sabemos explicarnos ni podemos identificar de dónde salen esos tremendos slices ó los inexplicables y tan artísticos ‘ganchazos’…

Si mirásemos con detenimiento los guantes del 90% de los jugadores que los utilizan, observaríamos un clásico desgaste en la parte superior de la palma -cuando no un hermoso agujero-

Esa es una simple señal que nos está indicando claramente que no estamos haciendo las cosas bien, que nuestra empuñadura no es de las mejores que podemos lograr para asir correctamente el palo.

No me siento en condiciones profesionales de enseñar algo ortodoxo (porque no soy profesor ni sería la persona indicada para impartir técnicas de Golf a otros golfistas). No obstante, lo que sí puedo compartir con Uds., son mis propias y fallidas experiencias donde gracias a un buen profesor pude corregir y luego me sirvieron para incorporarlas como parte inseparable del swing.

Cuando pude modificar mi crónico slice, además de sentirme feliz supe que más allá de cambiar otras cosas indispensables en mi swing, comprobé que el factor “manos” provocaba más del 50% del problema, que una mala empuñadura generaba gran parte del desvío en mis ejecuciones.

Aprendí que debía tomar el grip ‘más hacia los dedos’ que hacia el centro de la palma de mi mano; que una vez que lo asía con las dos y las miraba desde arriba, tenía que observar los primeros nudillos de mi mano izquierda. Que mi mano derecha, debería estar como montada sobre la izquierda, tratando de no apretar al dedo pulgar de la misma. No se si este corto gráfico personal que describo aquí, sea lo suficientemente explicativo, pero por lo menos lo intenté…

Lo que efectivamente deseo transmitir con claridad, para aquellos que hayan advertido esta particular tendencia zurda ó derechista en sus ejecuciones, es que vale la pena volver al origen, a los comienzos de nuestras prácticas, para replantear y modificar -si es necesario- el asunto de las manos.

Porque con el tiempo, la experiencia, nuestra práctica y las cosas que ya aprendimos del swing, es como ‘esperable’ que todo funcione en forma automática. Sin embargo, puede ser que sea el momento adecuado para repasar más detenidamente cómo tomamos el grip al preparar el golpe.

En la medida que seamos más observadores de ello, de nuestras manos; iremos aprendiendo algunas técnicas adicionales para provocar efectos deseados, como el draw y el fade controlado, donde nuevamente la empuñadura, será un factor fundamental en la dirección que tomará nuestra pelota.

La próxima vez que visiten un driving (nunca lo hagan en la cancha, por favor…) aprovéchenlo para practicar esto que dije, y si es posible, háganlo con un profesional que los asista y les enseñe adecuadamente qué cosa deben hacer con sus manos.

Probablemente sientan la sensación que están comenzando de nuevo… pero no es así; esta vez lo harán dominando muchos elementos de su swing -que antes, en sus primeras prácticas desconocían-

Les deseo suerte en el intento, un excelente año… y que vayan siempre por el medio del fairway.

Hasta la próxima.
Marcelo H. Barba

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