mayo 16, 2012

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hechosdehoy.com

El último ejemplo es la eliminación del número 1 Rory McIlroy, con un +4 que le impide pasar el corte en el The Players Championship que se celebró esta semana pasada en Sawgrass.

Es muy comentado por expertos que en el golf ocurre lo que no acontece en ningún otro deporte y, me atrevería a decir, en ninguna actividad de la vida: entre los que ganan una competición no están siempre o casi siempre los primeros del ranking.

Si vamos al tenis individual masculino, entre los ocho mejor clasificados de cualquier Grand Slam veremos a los cuatro que lideran el Ranking de la ATP (hoy Djokovic, Federer, Nadal y Murray); si nos asomamos al automovilismo, Vettel, Hamilton y Alonso se suelen clasificar entre los de cabeza; metamos la cabeza en el esquí femenino alpino y nos sonreirá – es un decir – una de las dos suecas Hargin o la estadounidense Collinson.

Lo mismo en el cine: si usted ha producido un obra digna de todos los aplausos, pero al certamen se presentan cintas de unos hermanos apellidados Cohen o de un tal Steven Spielberg, mi consejo es que no se precipite en encargar el esmoquín y billetes para la alfombra roja del Kodak Theatre de Los Ángeles (CA).

¿Cruel? No lo sé, pero constato que en la mayoría de los encuentros en que hay competencia suelen ganar los primeros o, si lo prefieren los primeros son los primeros.
Sólo hay dos sitios donde no se cumple la anterior afirmación: en el Cielo y en el Golf. Del primero tenemos noticias traídas por Quien venía de allí, que informó a la concurrencia que «los últimos serán los primeros y los primeros los últimos» (Mateo, 20, 16), en latín, «sic erunt novissimi primi, et primi novissimi», lo que, por lo que se cuenta unas páginas más adelante, no fue muy del agrado de esos «primi».

En Golf, anticipo de la gloria para algunos, ocurre algo similar. Hay ejemplos para llenar docenas de canastos. El último es la eliminación del número 1, Rory McIlroy, con un +4 que le impide pasar el corte en el The Players Championship que se celebra esta semana en el Stadium Course de Sawgrass (Ponte Vedra Beach – FLO). Pero no es que haya fallado él: es que entre los primeros no hay ninguna estrella.

¿Quieren más? En este torneo tal y como informa Tengolf, hace once que nunca gana el que en ese momento ocupa el primer puesto del ranking. Tiger Woods fue el último Number One en lograrlo en el 2011.
Esta singularidad del golf es objeto de concienzudos análisis por coaches, preparadores, psicólogos y otra fauna que rodea a los campeones del golf que desean resolver un enigma más intrincado que los jeroglíficos del obelisco de Hatshepsut (Egipto).

No seré yo por tanto quien lo resuelva pero brindo algunas pistas para llegar al meollo:
1.- Principio de la Profecía Autocumplida: McIlroy confiesa que este campo – Sawgrass – lo tiene atragantado: «No sé lo que me pasa aquí, pero no termino de encontrarle el camino para hacerle resultado»; ha jugado tres veces y nunca ha pasado el corte. La idea fija de que algo saldrá mal puede hacer que, efectivamente, acabe mal.

2.- Principio del Orgullo Precoz: los preparadores se lo repiten a los jugadores y ellos los saben. Pero cuando llevas una temporada de dulce, los aplausos suenan más que el top-ten del Hit Parade y la cuenta corriente engorda como pavo americano antes del día Acción de Gracias, no es raro que un despiste, y consiguiente bola al bosque, coja por sorpresa al campeón hasta ahora infalible y le dé una lección de humildad que él no acepta de inmediato y continúe haciendo tonterías el resto de hoyos.

3.- Principio de Hastío de Tanta Gloria: el experimentado jugador se cansa de ganar, el anhelo se amorcilla y la ilusión primera desfallece, «el músculo duerme, la ambición descansa», que cantaba Carlos Gardel.

4.- Principio del Descreimiento del Carpe Ictum: el jugador profesional y el amateur con mayor frecuencia pueden llegar a olvidar que hay que ocuparse sólo del golpe que tienen delante; no el que ya pasó, que no pueden rescatar; no el próximo, que no ha llegado, si no éste, sólo éste que tienen delante y que merece decirse a uno mismo «carpe íctum», aprovecha, disfruta, goza el swing que este golpe requiere en distancia y precisión. Y eso cada vez.

Cuatro principios que bien pueden ser aplicados a la vida de cada día y a entornos profesionales o de relación social. Por ejemplo, la negatividad de la profecía autocumplida puede revertirse con una afirmativa actitud positiva. Es sencillo como la verdad única: los talentos no se agotan, al contrario, están ahí esperando que los traigamos a primera línea para cumplir su misión de contribuir al servicio y al triunfo.

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