mayo 8, 2020

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Marcelo H Barba

¿Qué podremos hacer hasta cuando esto pare? 

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La realidad es que el tiempo está loco… Muchas áreas del país están secas y ansiosas de agua, mientras que en otros sitios sufrimos un clima excesivamente lluvioso y, si el pronóstico no cambia, ‘los del lado húmedo’ deberemos esperar muchos fines de semana para que los campos de Golf se recuperen y queden jugables. Pero precisamente ahora seguirá la lluvia y ni siquiera es posible pisar un fairway. 

Nuestras amadas compañeras atravesaron las instancias de placer y de molestia, emitiendo en 1ra instancia: “Menos mal que llueve, así podremos compartir juntos este fin de semana…”; pero… su congénita disconformidad no tardó mucho en hacerse presente y luego de tanta lluvia, llegaron al displacer diciendo: “Por favor… que deje de llover, así por lo menos me quito de encima a este molesto personaje que no sabe qué hacer sin su Golf…”

Así son ellas… así es y será nuestra vida de golfistas. Los que miramos a través de una ventana empañada cómo se diluye otro fin de semana sin Golf, y van…

Aburridos y fuera de nuestra rutina principal, no nos quedará más que entretenernos con lo que podemos, entonces desarmaremos la bolsa de palos, limpiaremos y lustraremos cada madera y hierro hasta dejarlos nuevos o casi… (total, tenemos tiempo y eso es parte del Golf); luego con calma, paciencia y algo de nostalgia procederemos a vaciar los compartimentos y bolsillos, asombrándonos de la cantidad de cosas deterioradas, viejas e inservibles que guardamos desde hace tiempo… más tarde, seguirá el turno del carrito propiamente dicho, desarmando sus ruedas, lavándolas con jabón y cepillo hasta que parezcan flamantes, lustrando el resto de los elementos que finalmente quedarán como si jamás los hubiéramos usado.

Pero como la lluvia sigue… se nos ocurrirá lavar todas esas pelotitas que compramos, usamos y guardamos, que por lo general están marcadas con algo de barro y pasto viejo. Nos apropiaremos de un balde que angustiosamente nos prestarán, para que le pongamos una mezcla ‘propia’ de químicos: agua, lavandina, limpiadores, detergente, limpia baños, un chorrito de alcohol, en fin… una sopa radioactiva donde se perderán las pelotas en el fondo y deberemos perder la piel de nuestras manos por lavar una por una. Pero todo vale mientras llueva…

Sorpresiva y quizá mágicamente, sonará el teléfono y uno de nuestros amigos nos comentará que llamó a una cancha de Golf donde se podría jugar (pensamos que es una broma pero… un fan es un fan), así que escucharemos la historia ansiosamente. Nos dirá, que le habían indicado que por sus características de piso, el campo había absorbido el mayor porcentaje de agua caída y que, salvo algunos sectores, estaba en condiciones de juego. Pero ahora vendría lo mejor…

Dicho campo de Golf se encuentra a unos 80 Km. de distancia desde la ciudad, o sea… tremendo (la ida y tremenda la vuelta). Es más, cuando por fin nos convencimos y llegamos, a eso de las 10 AM, el sitio estaba tan concurrido como un Shopping en domingo, o para ser más precisos estaba totalmente saturado de jugadores que como nosotros, creían haber descubierto la pólvora al encontrar esta rara cancha ‘jugable’…

Para acortar la historia, tendríamos que haber esperado hasta las 13hs. para conseguir una salida de tres jugadores y sentirnos contentos con jugar tan sólo 9 de los 18 hoyos, ya que el resto estaba intransitable… Me olvidaba: dejando el carrito y llevando la bolsa al hombro. Sin palabras.

En síntesis, fue un buen paseo que lo aprovechamos para charlar de nuestras cosas, con un sabroso almuerzo en algún restorán de la ruta que se parecía más a un club-house de Golf, por la cantidad de golfistas que optaron por el mismo final gastronómico.

Para colmo, en el camino de vuelta no paró de llover; así que agradecimos no haber esperado en aquella cancha ‘semi seca’, donde quizás ni siquiera hubiéramos podido recorrer los 9 hoyos.

Muchachos argentinos (por lo menos, para quienes viven en Buenos Aires) siéntanse identificados y apoyados en estos momentos angustiantes… Sepamos esperar al Sol, al Viento seco y que en un tiempo más podamos volver a jugar Golf, después de todo lo realmente feo aún no comenzó; hablo del frío del invierno, de la niebla, escarcha, dureza de huesos y articulaciones, en fin… esto de ser golfista es una tremenda lucha, o no…?

Sigamos limpiando, lustrando, ordenando y preparando todo el equipo para la gran salida.!!!

Hasta la próxima.

Marcelo H. Barba

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