junio 13, 2019

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Marcelo Barba

Cierta vez un profesor me reveló algo que no supe interpretar, sino hasta que me descubrí a mí mismo exigiéndome jugar mejor o medianamente mejor, sin embargo a pesar de mis esfuerzos, no lo podía ver reflejado en mis tarjetas.

PUTT_BOLA_ABAJO_PIES_ATRÁ S

Él me había dicho que en esta disciplina, con el tiempo, se llegaba a descubrir que el único camino para poder jugar mejor y ser más preciso, era ajustar el juego corto y el Putt. Que era una cuestión de maduración, finalizó. Pero yo no comprendí a qué se refería y seguí insistiendo en ganar distancia con mi driver…

El tiempo pasa y uno crece –inevitablemente en experiencia y desafortunadamente en edad-; llegando al punto de auto-exigirse para tratar de bajar los 100 golpes, por Ej. Es ahí donde descubre que no tiene otras opciones más que afinar el juego corto y no hacer más de dos putts por green, e inclusive menos. Dicho así pareciera poco, pero en realidad se trata de nada menos que 36 golpes por vuelta y sumados sólo sobre el green. Hagan sus cuentas y piénsenlo así.

Simple y a su vez complicado, porque además, no deberíamos desatender el juego largo… tremendo, no?

Lamentablemente muy pocas personas nos pueden enseñar a interpretar un green. Es más, ni siquiera nosotros nos tomamos la práctica sobre esta zona con compromiso. Preferimos dedicarle el reducido tiempo que nos dan nuestras obligaciones, para adquirir destreza con nuestro Driver, con otras maderas y con los hierros largos, porque entendemos que éstas son las herramientas más complicadas de dominar para nuestro nivel de juego.

A tal punto, que nos vamos a practicar tiros desde la arena antes que invertir treinta miserables minutos con el Putter…

El Golf en algún punto (siempre pasará), vuelve a enfrentarnos a su tremenda ecuación de EQUILIBRIO.

A medida que avanzamos y crecimos, en lo personal por lo menos, sentí que el Golf se parecía mucho a la vida. Cuando jóvenes, éramos pura potencia, desenfreno, velocidad y poco tiempo para razonar… todo parecía efímero, de pronta resolución, reemplazable o descartable. Repito, muy parecido a la vida y a su vez al Golf, en alguna etapa…

A medida que la madurez nos alcanza, también en lo personal, fui necesitando de otros elementos más sólidos, estables y confiables (quizás por esos motivos me fanaticé). Sistemas o estructuras digamos, más perennes en el tiempo; como ese faro sobre la roca, de aquellos cuentos que leímos, que alumbraba a los barcos en las peores tormentas. Esa ‘invariabilidad’ casi eterna sólo se me reveló en esta disciplina. Y la abracé.

De a poco, descubrí que no podría lograr nada con potencia pura, ni con mucha experiencia con la arena, ni olvidándome del green. Todo el conjunto debería encuadrarse equilibradamente en una ‘receta’ mía, personal, donde podría sentirme cómodo y satisfecho con cada parte del juego y de la resultante final.

Si fuera de otra forma, no sería Golf y nos encontraríamos con Campos diseñados sólo de pares 5; o acaso tan sólo de pares 3; o simplemente ‘golfitos’ donde lo único divertido sería embocar una pelota a través de un laberinto… pero no. Su sistema y estructura de equilibrio fue y es tan inquebrantable y perenne, que a cambio nos ofrece canchas con una mezcla equilibrada (valga la redundancia) e interesante de hoyos, de distintas distancias y características, diferentes para cada campo que descubramos en nuestras prácticas.

Sería aburrido proponer una lectura de situaciones y elementos que se describen para ‘entender’ o saber ‘leer’ un green, léase tener en cuenta variables como la humedad, temperatura, tipos de pasto, velocidades, desniveles, etc., etc. En este momento, en cambio, estoy refiriéndome solamente al tema de ‘actitud’, nada más…

Actitud o predisposición mental para comprender acabadamente la importancia que tiene y tendrá, de ahora en más, (sobre todo cuando esta idea madure en nuestra mente), el juego que se desarrolla sobre el green y sus alrededores. Es ahí precisamente donde uno debe identificar más claramente el objetivo del Golf, o sea, utilizar la menor cantidad de golpes posibles para conquistar la cancha.

Hasta la próxima y buen Golf con amigos para todos.

Marcelo H. Barba

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