abril 10, 2010

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El golf es un deporte que me llamo la atención desde que estaba pequeño; mi abuelo jugaba golf en Venezuela y tenia unos palos de golf guardados en la casa; el solía ir a country club de Maracay a jugar cuando yo aun no había nacido, pero en mi memoria de niño, lo único que recuerdo es el set de palos viejos en la casa ya que yo nunca lo vi jugar en persona; cuando las computadoras personales y los juegos se empezaron a hacer popular, mi tía le consiguió uno de los primeros simuladores de golf en la computadora; con ayuda de mi tío logramos recrear el campo de golf del country en ese juego y de ahí para abajo a mi abuelo se le podía encontrar jugando domino o golf en la computadora en su retiro.

El cuento de siempre con el golf, o al menos el que me echaron a mi, es que es un deporte para gente con dinero, bueno en Venezuela quizás pero no por lo que cuesta el equipo (precios son comparables a otros deportes que requieren equipos de alta tecnología) sino porque para jugar se requiere ser miembro de algún “club de golf” y eso ciertamente cuesta dinero. Sin embargo, cuando en 1999 me fui del país a terminar mi doctorado en Irlanda del Norte mi perspectiva cambio.

Mi primer shock cultural con el Golf en la Isla Esmeralda ocurrió un día que estaba haciendo mercado; por ser estudiante, yo no tenia carro aquí, así que ir al supermercado significaba tomar un taxi (ya que los autobuses funcionan con horario y no siempre es conveniente, y no hay una estación de tren cerca del supermercado); en este día en particular, el taxista que me recogió, al abrir la maleta para yo meter las bolsas le vi un juego de palos de golf (y la maleta estaba toda llena de grama); eso me levanto la curiosidad ya que en mi país, “hay que tener dinero para jugar golf” (debo aclarar, que a lo largo de los años, me he percatado de que los taxistas aquí ganan mas dinero que yo pero en aquel entonces yo no sabia eso). Este primer encuentro hizo que la curiosidad por el juego volviera a incrementarse, así que empecé a averiguar.

Mi investigación consiguió los siguientes resultados:

1. En Venezuela hay centros de bateo, aquí hay «Golf Range» (que es lo mismo pero para golf)

2. En Venezuela hay que ser miembro de un club para jugar; aquí existen campos públicos que son mantenidos por el equivalente a la alcaldía y en los cuales para jugar, solo se requiere pagar el “green fees” que es una cantidad aceptable: precios van desde £10 (40 Bolívares Fuertes) en adelante.

3. Existen los campos de club privados, pero son clubs de golf por lo que la entrada al publico esta permitida en ciertos días (la mayoría) y para jugar solo se requiere pagar el green fees, aquí es donde las diferencias entre los campos se pueden notar. por ejemplo, uno de mis campos favoritos para jugar es en un club privado llamado Blackwood (http://www.blackwoodgolfcentre.com/) donde los green fees son £20-£25 (equivalente a 80-100 Bolívares Fuertes); otros campos como Galgorm castle (http://www.galgormcastle.com/) donde todos los años juego el torneo de la universidad donde trabajo (me cuesta 120 bolívares fuerte por el round, barbeche en el green 9 y cena de tres platos al final) son un poco mas caros; El extremo seria jugar en los campos famosos (PGA y Tour Europeo juegan aquí) Royal Portrush y Royal County Down (http://www.royalportrush.com/ & http://www.royalcountydown.org/) donde los precios son realmente prohibitivos (dicen que Tiger entrena en Protrush una semana antes del British Open).

Así, sabiendo que jugar no iba a reventarme la cuenta del banco, decidí buscarme gente que me enseñara a jugar; uno de mis colegas en la universidad jugaba recreacionalmente (como la mayoría aquí) y ofreció enseñarme de que se trataba todo, así que una noche fui con el y dos amigos al driving range pro primera vez, aquí es donde uno se da cuenta que la cosa no es tan fácil como se ve; agarrar el palo bien requiere técnica, hacer swing de contacto no es tan fácil, cuando logras pegarle a la pelota que esta estacionaria, no sale lejos, y cuando logras que se levante en el aire, tiene una tendencia a irse hacia la derecha (para los derechos como yo); sin embargo, a pesar de botar como 20 pelotas al terreno de al lado del range, la cosa me gusto y decidí tomar una lección con un pro y comprarme mis palos. Una lección fue suficiente para que la cosa me gustara y de ahí en adelante aprendí mas jugando con amigos en el campo; hoy en día tengo handicap por arriba de 25 pero la mayoría de las veces logro jugar 18 hoyos sin perder la pelota y mi driver alcanza unas 220 yds (la mayoría de las veces derecho).

Para terminar, no puedo dejar de decir que en este país, golf se juega todo el año (en invierno, a pesar del frío, la gente juega y los campos ponen alfombra en el tee box para preservar la grama, los llaman “winter tees”); además, aquí también hay campos de golf por todos lados, hay mas campos de golf que McDonalds y si comparo con ciudades como Miami, la proporción de campos aquí es parecida a la proporción de McDs y KFCs allá (uno en cada esquina). Yo soy de Maracay y allá solo esta el Country; aquí, al salir de mi casa tengo 7 campos de golf en un área no mayor a 5 millas a la redonda.

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