¿Y por qué no dos? diría una de mis hijas. Tan prolija y pareja para sus cosas, que no soportaría la idea de tener que usar un solo guante…
Como en tantas cosas de la vida, repetimos o hacemos algo mecánicamente sin saber si debe ser así, si está bien, si al hacerlo nos sentimos cómodos; ó por el contrario, nunca nos propusimos estudiar nuestro propio criterio en el tema.
Hay accesorios en este querido deporte, que posiblemente heredamos culturalmente sin preguntarnos ni analizar demasiado si realmente sirven para algo.
El guante de Golf es uno.
En ningún lugar del reglamento existe una definición, implícita o explícita que indique que debamos usar guante; sin embargo, todos sabemos que se trata de una pieza de la indumentaria, impuesta y comúnmente aceptada por quienes practicamos Golf.
Adelanto que no estoy en contra ni a favor de usar esta prenda (a veces la uso…) También confieso que lo hago a propósito, para terminar de convencerme de que este elemento es verdaderamente útil. Pero aún no me persuade definitivamente.
Entonces: ¿Para qué sirve el guante de Golf?
Un guante de Golf en principio, cualquiera sea su propietario, ortodoxamente servirá para proteger la piel y en última instancia, para otorgarle al usuario la seguridad de un agarre firme con el palo que intenta dominar; esto último se logrará absorbiendo la transpiración que naturalmente se producirá entre el mango del palo y la palma que lo apretará (pero también hay límites y si ustedes transpiran demasiado, deberán llevar alguna prenda de repuesto)
Quizá también se trate de una ayuda adicional, más allá del cuidado de la piel, que da apoyo a la concentración para tomar las posiciones que deberán adoptar las manos en la empuñadura, de hecho, he visto modelos de guantes con algunas marcas que auxilian al golfista a ubicar mejor su mano directriz, aunque no sé si en definitiva es ó no reglamentario.
Nada más. Ahí terminó todo. No existen más secretos que estas particularidades.
Inclusive, para los que intenten convencernos que son útiles en los días de lluvia. Es una media verdad… ya que si mojamos el guante, dependiendo de su calidad y del material del mismo, en unos minutos de agua continua, podrá transformarse en algo asqueroso y gelatinoso, tan difícil de aceptar como de llevar entre nuestras piernas un pañal de bebé, mojado…
Además, al empaparse el cuero ó el sintético que lo conforma, mágicamente crecerá de tamaño, dejará de estar adherido a la mano y bailará cómodamente entre nuestra piel y cualquier cosa que pretendamos asir. Es maravilloso…
O sea que habrá que buscar guantes especiales para lluvia, que los hay, son costosos y especialmente diseñados para estas únicas situaciones submarinas.
Quizás el secreto esté en utilizarlo sólo y exclusivamente para el momento preciso del golpe; luego sacárselo inmediatamente para que no se moje, ni se ponga húmedo con el sudor… pero lo mejor será probar, después alguno podrá decirse a sí mismo lo cómodo que le resultó sacárselo, ponérselo, sacárselo y ponérselo, en cada tiro que hizo, durante 18 hoyos… algo realmente práctico y placentero.
Pero no importan mis consideraciones -serias ó cómicas del caso- lo que realmente debería primar en este análisis (si nos interesa realizarlo), es encontrar el origen, las causas y los motivos que hicieron de este elemento, algo indispensable para algunos golfistas.
Desde la lógica y el sentido común, me pregunté el motivo por el que casi todos los Profesionales lo utilizan.
Comencé por analizar lo siguiente:
• Si alguno trabajara en una actividad manual, dura, exigente, como la que realizan los herreros, carpinteros, mecánicos de motores, etc., seguramente luego de un tiempo tendría sus manos tan ‘curtidas’ y adaptadas a lo que hace cada día de su vida, que no necesitaría ponerse guantes para ninguna ocasión. Es más, creo que le resultarían incómodos para realizar tareas de precisión.
• Si ahora damos un vistazo a los ‘trabajadores de Golf’ (los Profesionales), veremos que la gran mayoría lo utiliza, pero también lo descarta cada tres ó cuatro hoyos. A diferencia del caso anterior, ‘ellos’ lo desean usar, porque no quieren perder la sensibilidad de sus manos con las posibles callosidades que seguramente aparecerían, y porque requieren de la máxima adherencia con el mango, para transmitir toda su potencia al palo.
• Esta gente que ‘trabaja’ de golfista, cada día de su vida entrena de seis a ocho horas llueve ó truene, de la misma forma que Ud. y yo trabajamos en una oficina. Para ellos, en esas tareas diarias se encontrarán -inevitablemente- con un hierro, madera ó putter entre sus manos, dale que dale, ejecutando en promedio 800 golpes por día (unos 8 canastos de 100 bolas)
¿Se imaginan cómo quedarían sus manos, después de un año entero dedicado a eso en forma exclusiva?
Ante esta información, estamos más cerca de comprender los motivos por los que tantos profesionales usan guante; por su manicura y por necesidades de agarre.
Ahora bien, veamos nuestros casos…
Ninguno de nosotros esta cerca de ejecutar mil golpes por día, ni de entrenar 8 hs. ni de hacer eso que hacen ellos, todos los días de su vida.
A lo sumo golpearemos unas 100 ó 200 pelotas en un Driving-Ranch, una ó dos veces por mes, con muchísimas dudas. Hay algunas diferencias… no?
Pero entonces… ¿por qué nos ponemos guantes…?
Tal vez queramos usar el mismo atuendo de los profesionales, ó deseamos proteger nuestras finas manos de los callos, ó quizás transpiramos tanto que necesitamos un guante para sentir que nuestro agarre es bien firme.
Todo puede ser…
Gran parte de esos argumentos (en mi opinión) se apoyan en elementos tan sólidos como un hielo al sol… ya que la adherencia (por Ej.) y el agarre que tanto buscamos a través del guante, generalmente tiene otra explicación.
Les pregunto: ¿Hace cuánto tiempo que no renuevan los ‘grips’ de sus palos más utilizados?
Un mango gastado y pulido por el uso, ya no sirve ni para martillo, pero para nosotros eso se arregla fácil… nos ponemos un guante y asunto terminado.
Entonces ahí sí, el guante acaba de encontrar un ‘espacio vacío’; su propia justificación ‘natural’ para instalarse entre los elementos básicos de nuestro equipo de Golf.
Personalmente pienso que es más importante mantener en condiciones óptimas a los mangos de los palos, que usar un buen guante para compensar el desgaste.
Cuando comencé a jugar, aprendí sin guante, sintiendo el grosor del mango (en realidad pude probar y comprobar distintos tipos de empuñaduras y finalmente me sentí cómodo con la que terminé adoptando, pero sin guante)
Les propongo hacer la siguiente prueba: quítense el guante que normalmente utilizan y tomen un hierro 2, ó el hierro que muy rara vez utilizan. Noten las diferencias que sienten entre ese grip ‘nuevo’ que ahora presionan -sin guante- y díganse honestamente a sí mismos si realmente hace falta ponerse uno.
Si aún tienen dudas, tomen un Pitch ó el palo que más utilizan en una ronda de Golf, pero ahora sin guante… Noten lo gastado y liso que está el grip y la falta de adherencia que advierten al no tener puesto un guante.
Conclusión: el guante -en estos casos- viene a cubrir el desgaste del grip y muchos de nosotros lo auto-justificamos por esta vía. Pero sepamos que no es lo correcto.
Si no desean recambiar el material de la empuñadura de sus palos de Golf, consulten con cualquier Profesor ó Profesional, para conocer las consecuencias de empuñar un grip más delgado (gastado) que el normal, verán que pueden haber efectos raros.
Siendo amateurs y jugando entre dos y tres veces por semana (con suerte), no estoy totalmente convencido de que le hagamos daño a nuestras manos, ó que terminemos con alguna ampolla (salvo que estemos cometiendo errores con nuestro agarre, que permitamos que el mango gire y se mueva durante el impacto… en fin, errores típicos que lastimarán manos y los mejores guantes… primero se romperán éstos y después nuestra palma)
Bueno, basta, lleguemos por fin a una decisión: ¿jugar con ó sin guante?
Para no darle más vueltas… creo que el guante es otro gusto y variedad dentro de los «sabores» que tiene el Golf, que a ciertas personas les molesta y a otras los ayuda, a tal punto, que sería impensable jugar sin ellos.
Tengamos presente, para los que comienzan a jugar, o los que se pusieron a probar y cuestionarse la utilidad del elemento, que se trata de un accesorio no obligatorio, que puede ser mecánicamente útil ó comportarse sólo como una ayuda psicológica a la hora de sentirse seguro.
No viene mal recordar algo que hace años me dijo mi viejo y recordado Profe: «El grip debe apretar como quien toma un pájaro; si lo presiona demasiado lo mata y si lo sujeta débilmente se volará de sus manos…»
Ahora riámonos un poco:
«El Regalo…»
Un tímido joven quiso hacerle un regalo a su recientemente conocida compañera de juego. La había conocido en el club de Golf y por casualidad, a través de unos amigos comunes, supo que cumpliría años en la próxima semana.
Enamoradísimo, no sabía de qué forma podría estrechar el nuevo vínculo con esta hermosa jugadora; más allá de las ‘contiendas’ de Golf que estaban organizando en el club y de las que participaban juntos.
Luego de pensarlo detenidamente, decidió que un guante de Golf sería un buen regalo.
Tal vez muy poco romántico, pero sin que lo tomase como muy íntimo, excesivamente personal…
El escrupuloso ‘Romeo’ aprovechó y le pidió a su propia hermana que lo acompañase a una tienda, queriendo evitar así, que su rústico gusto masculino influyera sobre una selección más femenina y apropiada (en los colores, las formas, etc.)
Su hermana no dudó un minuto, pues justo tenía que realizar compras y este favor le ahorraría el viaje hasta la tienda (ella jugaba al tenis)
Llegaron, pasaron por el sector de Golf, la hermana eligió rápida y expeditivamente un guante blanco, insulso, típico, estándar y poco original…
Le pidió a la vendedora que se lo probase, dialogaron sobre su calidad y material; lo compró y antes de pasar por la caja, se dirigió hacia el sector que más le importaba a ella, el de Tenis…
Al llegar al área de Tenis, se detuvo y realizó una minuciosa y precisa selección de unos calzones especiales para su juego invernal.
Cuando llegó la hora de envolver cada compra por separado, la vendedora se confundió y puso los calzones en el paquete especial de regalo, donde debería ir el guante de Golf.
Sin revisar los paquetes, el joven hizo que enviaran su ‘regalo’ -sin advertir el error- a su hermosa compañera, adjuntándole unas flores con una carta personal de feliz cumpleaños que ya traía para completar el envío.
Puntualmente el día de su cumpleaños, la joven Golfista atendió el llamado a su puerta, recibiendo un gran ramo de flores y un hermoso paquete.
Emocionada no tarda en descubrir, tras el envoltorio de papel de seda, unos llamativos y raros calzones de color blanco, con una nota que decía así:
«Querida Ale: Me decidí por este accesorio porque he notado que no usas nada cuando salimos juntos. Si no hubiera sido por la ayuda de mi propia hermana, quizás terminaba eligiendo un modelo con botones (más apropiados para marcar las bolas), pero ella se probó este diseño nuevo que es más fácil y rápido de quitar cuando se llega al hoyo y se necesita toda la sensibilidad posible»
«Quería escoger una tonalidad más suave, pero la vendedora me mostró el modelo que usa ella y a pesar de tener más de un mes de uso continuo, me convenció el color blanco, ya que no se le nota para nada la mugre ni el desgaste por el uso y la fricción con los palos.»
«Te confieso que pasé un poco de vergüenza al tratar de probármelos delante de todos, algo tan reducido para mi tamaño… pero le pedí a la vendedora que se lo probase y la verdad, es que a ella se le veía muy bien, creo que tiene tus mismas medidas. Quisiera estar contigo y ser yo quien te ayude a ponerlos por primera vez.»
«Me aconsejaron que cuando te lo quites, lo dejes un rato al aire libre antes de volver a guardarlo y usarlo, pues es natural que transpires y tome un poco de humedad. Por el olor no te preocupes ya que la tela tiene un tratamiento anti-hongos que evita los malos aromas (lo comprobé con el de la propia vendedora que no huele a nada, como te dije, tiene mucho uso y a pesar de que se apreciaban algunos agujeritos y grietas justo donde encaja el palo, me aseguró que aún así, no pierde sensibilidad ni se le escapa ninguno)
Según ella, este modelo no conviene lavarlo. Es mejor cambiarlo por otro nuevo cuando se vea sucio o gastado, pero sea lo que sea, me garantiza un mínimo de diez contiendas sin problemas…»
Con todo mi amor y respeto………….. FELIZ CUMPLEAÑOS!!!
PD: Ah.. me olvidaba… yo también me compré uno del mismo modelo (pero en cuero negro), me convenció la calidad y comodidad. Espero que te gusten cuando me veas. A pesar de ello, tendré que acostumbrarme un poco, ya que antes usaba uno barato, cómodo y medio suelto, pero siempre terminaba rompiéndose y desgastándose, enganchándome los pelitos y por la intensa transpiración que tenemos los hombres, tenía que lavarlos al acabar cada encuentro, para evitar el olor que queda después de un partido»




