Mi salida había sido mala, decididamente fatal en términos de distancia; porque a pesar de ir derecha la bola no se elevó, se arrastró pegada al piso y por fin se detuvo a 90 metros del tee de salida… una belleza.
Maldije la poca concentración y con bronca salí a buscar una reivindicación con mi segundo tiro. Mal hecho. Peor, porque aquí no existen ‘revanchas’ ni reivindicaciones. El Golf nos da mucho y en otras ocasiones nos pide que le entreguemos algo de aquello que nos prestó… Es un sistema en equilibrio.
Llegué a mi pelota, la miré como si tuviese la culpa y pensé en deformarla con ese segundo tiro. Casi automáticamente mi mano tomó la madera 3.
Ya la había desenfundado y estaba preparado para pegar, cuando mi amigo y compañero de juego me dijo:
_ ¿Qué vas a hacer…?
Me detuve, lo observé con alguna molestia por la interrupción, pero antes que pudiera contestarle continuó:
_ Estás a más de 250 yardas del hoyo; hagas lo que hagas, no creo que en un golpe llegues siquiera cerca del green… es una lástima que desperdicies este tiro.
Y enseguida continuó:
«_Entiendo tu bronca y las ganas de desintegrarla, pero si te calmas y observas mejor la situación, verás que podrías perder otro golpe. El «lie» no es bueno y con ese palo la bola recorrerá 100 metros como mucho, terminando en cualquier lado, inclusive en el agua ó en un bunker. Ejecutar una madera-3 requerirá de un buen asiento y nivel de piso. No sé… creo que estás asumiendo un riesgo innecesario»
Tenía razón, el piso estaba pelado… me quedé mirándolo sin emitir sonido y enseguida me llegó la calma gracias a su razonamiento, con total sentido común. Porque además, yo mismo había dicho en otras oportunidades, que los jugadores amateurs cometemos estos errores, precisamente este que estaba a punto de realizar.
Le agradecí su oportuna interrupción, que me sirvió para respirar profundamente y más pausado; para guardar la madera y ponerme a analizar qué tiro tendría que hacer para dejarla mejor posicionada y así poder subir al green con mi tercer golpe. Esa era la clave, tan simple y directa.
Gracias a Dios tuve y aún mantengo, un respetable approach. Digamos que desde los 100 metros hasta el green -en un buen porcentaje- puedo dejarla sobre el green y a veces cerca del hoyo, así que pensé en dejarme esa distancia para un tiro de aproximación y tomé un hierro 4. Ejecuté un golpe lento y firme.
La bola levantó poco vuelo y finalmente quedo quieta a las 140 yardas de donde estaba, fue una buena ejecución que acabó sobre el parejo colchón del fairway, justo frente al hoyo. Grandioso, dije. Porque enseguida decidí ejecutar mi tercer tiro de approach desde menos de 110 yardas -esperando que fuera uno de esos buenos… –
Todo terminó en booguie y sin quejas. Un hoyo que podría haberme costado dos ó tres golpes más.
Conclusión: Lo que deseo transmitirles de esa experiencia, es que deberíamos pensar más detenidamente en las mejores opciones que tenemos, en estos términos: «qué me conviene hacer cuando intuyo, que con este golpe no llegaré al objetivo; cuando todo me indica que necesitaré otro tiro más».
Para decirlo de otra forma… «si ya veo que no llegaré ¿porqué arriesgarme con un maderazo en lugar de usar un hierro más confiable, que luego me asegure un mejor asiento y posición para encarar el approach…?»
Esto que digo, también sucede en otros casos.
Es frecuente que nos cuestionemos qué hacer cuando enfrentamos salidas con fairways largos, que pasando las 130/150 yardas son atravesados por agua… Dios nos libre.
En esos casos nos acosará la duda -con nuestro driver en las manos- de arriesgarnos ó no a sobrevolar el lago, cuando en realidad y sin tanto riesgo podríamos ‘arrimarnos’ al borde del agua y desde ahí -con mejores condiciones y más precisión- aproximarnos al hoyo para dejarla muy cerca de la bandera. No me digan que este no es un ‘clásico’… ?
La clave está en cuánta confianza nos tenemos a nosotros mismos. Suena raro. Pero es así.
Porque si nos conocemos bien y tenemos confianza con lo que hacemos -por Ejemplo en el caso del approach- los riesgos se minimizan automáticamente.
Nos dejaremos una ejecución efectiva con ese hierrito 9… para subirla y dejarla cerca del hoyo, pero asegurándonos siempre, que hasta ahí y con el golpe anterior, hicimos las cosas conservadoramente sin asumir apuros innecesarios.
La resultante… unos cuantos golpes menos -y precisamente el Golf se trata de eso-
Un abrazo y hasta la próxima.
Marcelo H. Barba.




