enero 15, 2013

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cronista.com

Más de 400 campos de golf se distribuyen por toda Escocia. La ciudad de Saint Andrews, bautizada como la cuna de este deporte y actual sede del Abierto Británico, es la más visitada por el mundo profesional. Links que vale la pena conocer.

Dicen que en Escocia hubo algo o alguien que reservó con exclusividad los paisajes más sobresalientes para los campos de golf. Pareciera que existió una suerte de sentencia divina que obligó a estirar como alfombra un link en cada costa abrupta como terraza, en las bahías despejadas e, incluso, a la vera de los bosques. Es que esta sentencia se cumple a la perfección; la gran mayoría de los 400 campos de golf que hay en este país se ubican en sitios que semejan ser construidos en sueños. North Berwick, Ayrshire y Fort William son sólo tres de los grandes testigos de ello.

Por supuesto, los escoceses también se atribuyen el descubrimiento del deporte, dando rápidamente por tierra con los relatos que lo originan en Holanda. Es más, lo sitúan justamente en Saint Andrews, una serena ciudad que descansa en la Bahía de Tay, bañada por el oleaje frío del Mar del Norte. Las discusiones acerca de la procedencia siempre continúan, pero más allá de que sean o no éstas las tierras que vieron nacer al golf, no hay duda de que representan uno de sus sinónimos.

La división en Saint Andrews es clara. De un lado, la ciudad con sus reliquias históricas, sus castillos de corte medieval y su correcto perfil británico. Del otro, seis campos de golf que tomaron como por asalto una holgada península boscosa, y la transformaron en un sitio que no concibe absolutamente nada que no esté íntimamente ligado a su práctica.

The New Course, Jubilee Course, The Eden, The Strathtyrum y The Balgove Course, rodean a la más prestigiosa sede de golf del mundo: el Old Course.

El llamado «campo antiguo» (Old Course, Par 72), sin duda se presenta como el más clásico y añejo, remontando sus primeros golpes al siglo XV. Es el orgullo de los escoceses quienes acostumbran a llamarlo «cuna del golf», y sede anual del British Open (Abierto Británico). Tiene un largo total de 6566 yardas (más de 6000 metros), y es, según el calculo de los administradores, quien más profesionales vio merodear por su césped.

El Old Course está flanqueado hacia el mar por el New Course (Par 71) abierto en 1895, también profesional, e incluso unos pocos metros más largo que su antecesor. Hacia el interior de la península se encuentra The Strathtyrum Course (Par 69), otro importante campo de 18 hoyos de mediana longitud que suele ser usado para pruebas profesionales. A un costado está The Balgove (Par 30) un campo para principiantes de 1400 metros de largo y recorrida de nueve hoyos.

De los links de Saint Andrews, seguramente los más atractivos en cuanto a panorámica son los que bordean el mar: el Eden Course (Par 70) y el Jubilee Course (Par 72). El primero, inaugurado a principios de siglo XX, se despliega triangular entre el Old y el Strathtyrum Course, con una longitud de 5588 metros. El Jubilee, paralelo al New Course, fue sede de grandes campeonatos en el siglo XIX, y continúa siendo de los preferidos por los profesionales debido a su largo (6805 yardas).

Una dupla perfecta
Una dupla simbólica del golf escocés está representada hace ya muchos años en la combinación perfecta que une al favorito Old Course y a su hotel homónimo; el Old Course Hotel, a la altura del hoyo 17, que nace como una construcción de corte victoriano ubicada a metros del mar.
En 1968, en el lugar donde antiguamente descansaba la estación ferroviaria de Saint Andrews, se levantó el edificio que -luego de inauguraciones, ventas, cierres y reaperturas-, desde 1990 alberga al Old Course Hotel.

El hecho de estar a metros del anteúltimo hoyo de uno de los más importantes links del mundo, colocó a estos ambientes cinco estrellas en un nivel diferente al de los demás hoteles de golf de Escocia. Paseándose entre sus salones de techos altos y ventanales mirando a los links, se hizo costumbre encontrar apellidos afamados del P.G.A. (circuito profesional de golf), o alguna personalidad hollywoodense de las que tan públicamente aman este deporte.
Perfilado desde un principio como el más lujoso hotel de Escocia, el Old Course distribuye las vistas de sus habitaciones entre los diferentes perfiles del Mar del Norte, que siempre se pierde detrás del llano verde de los links en constante movimiento.

El Duke’s Course
El course más nuevo y amplio de Saint Andrews es el Duke’s Course (campo de golf de duques), dependiente del Old Course Hotel. Está ubicado dentro del continente a tres kilómetros de la península, por lo que también se lo denomina el inland golf course. Para su construcción se trajo arena especialmente seleccionada de Broxburn, Edimburgo, y se cubrió el lugar con árboles y arbustos distribuidos por los mejores paisajistas.
Las 7271 yardas del Duke’s Course (Par 72), hicieron que se autorizara al lugar para torneos profesionales en 1996, antes de cumplir su primer año de vida. La variedad de dificultades que presentan los diferentes hoyos, atrae la práctica tanto de jugadores profesionales como amateurs.
El diseño del campo fue hecho por el quíntuple campeón del Abierto Británico, Peter Thomson. Finalizado el trazado de los hoyos, se construyó el Clubhouse; un refinado salón de comidas situado en un pequeño bosque, donde suelen darse cita las más importantes estrellas del golf mundial.

Datos útiles
Para llegar a Saint Andrews hay que aterrizar en Edimburgo. Desde la Argentina hay que hacer escala en Londres, con pasajes que empiezan en los u$s 1400, según la época del año en que se viaje.
En el Old Course Hotel hay habitaciones por 180 libras esterlinas, y paquetes con comida que incluyen uso de los campos con precios que empiezan en las 290 libras esterlinas.
Más información:
www.oldcoursehotel.co.uk

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