{"id":674,"date":"2008-10-29T17:41:57","date_gmt":"2008-10-29T22:11:57","guid":{"rendered":"http:\/\/www.golfreportlatino.com\/dev\/?page_id=674"},"modified":"2008-10-29T17:56:42","modified_gmt":"2008-10-29T22:26:42","slug":"la-suerte-del-golf","status":"publish","type":"page","link":"https:\/\/www.golfreportlatino.com\/dev\/?page_id=674","title":{"rendered":"La suerte en el golf."},"content":{"rendered":"<p>fdebuen@par7.com.mx<\/p>\n<p>Fernando de Buen<\/p>\n<p>\u00abMientras m\u00e1s practico, m\u00e1s suerte tengo.\u00bb<br \/>\nMiller Barber.<\/p>\n<p>Hay ocasiones donde la ley de probabilidades nos juega bromas metaf\u00edsicas que terminan convenci\u00e9ndonos que hay golfistas suertudos y salados. En cada foursome del s\u00e1bado o domingo competimos contra aquellos bendecidos por el azar y contra otros que suelen traer al santo de espaldas. En cualquier disciplina o actividad en la vida, la suerte no es m\u00e1s que una variante probabil\u00edstica, pero en el caso del golf, al menos, es una tendencia que puede parecer constante debido a las mentalidades del propio ejecutante y del observador que la juzga. Se los dice un salitroso arrepentido que busca recomponer su visi\u00f3n del juego.<\/p>\n<p>Apenas el jueves pasado jugu\u00e9 una de las rondas m\u00e1s satisfactorias que recuerdo y fue, precisamente, durante mi debut en el Torneo Interclubes S\u00e9nior del Valle de M\u00e9xico (para aquellos que leyeron la anterior editorial, ahora ya saben que siempre s\u00ed jugu\u00e9), donde mucho m\u00e1s all\u00e1 de lograr un golf extraordinario -que no fue el caso-, hubo una plena comuni\u00f3n entre mi partner y querido amigo Larry Newell y yo, pero ciertamente hubieron golpes milagrosos que redundaron en una excelente cosecha de puntos para nuestro Vallescondido.<\/p>\n<p>Dos d\u00edas despu\u00e9s, en mi club, asist\u00ed a la ronda sabatina con mi grupo y, a pesar de que llegu\u00e9 con un optimismo desbordante y el \u00e1nimo de dejarlos en la penuria econ\u00f3mica, el resultado fue que al menos la mitad de ellos -gracias a lo que me ganaron- iniciaron un periodo sab\u00e1tico que podr\u00eda durar hasta 2010, dependiendo de los intereses que generen las inconmensurables cantidades de dinero que me bajaron. La ronda podr\u00eda ser calificada como una de las peores de mi vida, si la medimos en funci\u00f3n de la diferencia entre lo que deber\u00eda tirar y lo que tir\u00e9.<\/p>\n<p>Aqu\u00ed la pregunta es: \u00bfcu\u00e1nto influy\u00f3 la suerte en ambos resultados? Yo dir\u00eda que la respuesta es que si bien tuvimos buena fortuna en el Interclubes y predomin\u00f3 la mala en mi ronda del s\u00e1bado, este factor hubiera cambiado muy poco al resultado final.<\/p>\n<p>Sin meter en este estudio a mi querido compa\u00f1ero de equipo, yo me limitar\u00e9 a mencionar cu\u00e1les fueron las diferencias en mi propia actitud durante las dos jornadas.<\/p>\n<p>Al inicio de ambas rondas fui optimista, pero en el caso del jueves, por tratarse de mi debut y de estar representando a mi club, logr\u00e9 una mejor concentraci\u00f3n. Mientras en la primera el optimismo fue una constante que dur\u00f3 toda la jornada -a pesar de los malos golpes que surgieron en el trayecto-, en la segunda comenz\u00f3 a desvanecerse r\u00e1pidamente, como consecuencia de las ejecuciones defectuosas y la frustrante ceguera para distinguir las fallas t\u00e9cnicas y encontrar la forma de resolverlas.<\/p>\n<p>El \u00fanico momento del jueves en el que perd\u00ed la concentraci\u00f3n fue durante el decimoquinto hoyo, cuando vibr\u00f3 mi celular segundos antes de la ejecuci\u00f3n de un golpe; como suele suceder, el ansia de tirar fue mayor que la reflexi\u00f3n y -en lugar de reiniciar toda la rutina- pegu\u00e9 dos sapos monumentales y termin\u00e9 levantando mi bola en medio de un coraje inocultable y dejar solo a mi compa\u00f1ero. Afortunadamente en el hoyo siguiente recuper\u00e9 la concentraci\u00f3n y lo sell\u00e9 embocando un hermoso chip desde afuera del green, el mejor golpe de mi ronda. \u00bfFue mala suerte que vibrara el celular justo cuando estaba por tirar? Visto de una forma se podr\u00eda decir que s\u00ed, pero ese mismo d\u00eda ejecut\u00e9 otros 81 u 82 golpes y no sucedi\u00f3 nada. Mejor dir\u00eda que fue un error cargar con el aparato en el pantal\u00f3n, a sabiendas de lo que pod\u00eda provocar y peor a\u00fan, no haber cancelado la rutina del golpe y volver a comenzar de cero. \u00bfConclusi\u00f3n? Fue una tonter\u00eda de mi parte, no atribuible a la fortuna.<\/p>\n<p>El s\u00e1bado las cosas fueron diferentes. A pesar de creer que estaba concentrado en el juego, lo que en realidad sucedi\u00f3 fue que me encerr\u00e9 en un in\u00fatil laberinto de preguntas t\u00e9cnicas, buscando respuestas que solucionara los problemas con mi juego; la desesperaci\u00f3n progresiva y la falta de paciencia ante el avance de los hoyos terminaron por vencerme. La expectativa de mejorar en los segundos nueve hoyos se esfum\u00f3 en pocos minutos con la continuaci\u00f3n de golpes espantosos.<\/p>\n<p>Entre la interminable lista de tiros hubo efectivamente dos o tres muy desafortunados que terminaron en alguno de los peores lugares posibles, pero tampoco supe minimizar las consecuencias de tan defectuosas ejecuciones; en lugar de sacrificar un tiro y seguir adelante, la propia desesperaci\u00f3n me oblig\u00f3 a tomar riesgos innecesarios y, esos s\u00ed, tuvieron funestas consecuencias.<\/p>\n<p>Cada uno de nosotros podr\u00eda enumerar cientos de ejemplos de buena y mala suerte, pero lo cierto es que m\u00e1s all\u00e1 de las variantes de la causalidad, afecta en mucha mayor medida la forma en la que se confrontan estos hechos. El optimista podr\u00e1 decir: no hay mala suerte, hay malos golpes; el pesimista, en cambio, dir\u00e1 que todo es producto de su irremediable mala suerte. \u00bfQui\u00e9n sale mejor librado?<\/p>\n<p>* Frase atribuida a Lee Trevi\u00f1o o Gary Player, pero de acuerdo con Nick Seitz, de Golf Digest, fue la respuesta que le dio Barber a Dow Finsterwald, cuando este le dijo que hab\u00eda tenido mucha suerte durante una pr\u00e1ctica para el US Open de 1957, en Inverness.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>fdebuen@par7.com.mx Fernando de Buen \u00abMientras m\u00e1s practico, m\u00e1s suerte tengo.\u00bb Miller Barber. Hay ocasiones donde la ley de probabilidades nos juega bromas metaf\u00edsicas que terminan convenci\u00e9ndonos que hay golfistas suertudos y salados. 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