{"id":58422,"date":"2025-06-24T03:48:00","date_gmt":"2025-06-24T08:18:00","guid":{"rendered":"http:\/\/www.golfreportlatino.com\/dev\/?p=58422"},"modified":"2025-06-18T10:50:22","modified_gmt":"2025-06-18T15:20:22","slug":"hice-lo-que-pude-dedicado-a-las-chicas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.golfreportlatino.com\/dev\/?p=58422","title":{"rendered":"Hice lo que pude&#8230; Dedicado a las Chicas"},"content":{"rendered":"<p>&nbsp;<\/p>\n<h1><\/h1>\n<p><strong>&nbsp;Marcelo H. Barba<\/strong><\/p>\n<p><strong>Despu\u00e9s de explicaciones, idas, venidas, profesores&#8230; e instrucciones, no me qued\u00f3 otra que abdicar en mi intento de convencerla para que jug\u00e1semos juntos.<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: center\"><a href=\"https:\/\/www.golfreportlatino.com\/dev\/?attachment_id=58423\" rel=\"attachment wp-att-58423\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter  wp-image-58423\" alt=\"chica\" src=\"https:\/\/www.golfreportlatino.com\/dev\/wp-content\/uploads\/2019\/11\/chica.jpg\" width=\"500\" height=\"570\"\/><\/a><\/p>\n<p>En realidad hice un esfuerzo y hasta consegu\u00ed un buen profe, pero como a mi esposa no le atra\u00eda el Golf era casi imposible persuadirla, sobre todo, por lo que significaba su decisi\u00f3n en t\u00e9rminos de compromisos horarios, de pr\u00e1cticas y algunos cambios de h\u00e1bitos (alejarse un poco de sus amigas precisamente los fines de semana, cuando pod\u00edamos dedicarle horas a la pr\u00e1ctica y al juego).&nbsp;<!--more--><\/p>\n<p>Tan rom\u00e1ntico lo m\u00edo, que en alg\u00fan punto llegu\u00e9 a pensar que la convencer\u00eda&#8230; que quiz\u00e1s podr\u00eda hacerla vivir las mismas situaciones y tal vez (si Dios me ayudaba) hasta lograr\u00eda fanatizarla&#8230; pero me equivoqu\u00e9. Me result\u00f3 m\u00e1s dif\u00edcil que ba\u00f1ar al gato con jab\u00f3n&#8230;<\/p>\n<p>No obstante -siendo sincero- ella acept\u00f3 tomar unas pocas clases con un profesor que se caracterizaba por su tremenda paciencia con las mujeres. Pero tampoco \u00e9l tuvo \u00e9xito, as\u00ed que insist\u00ed con ba\u00f1ar al gato&#8230;<\/p>\n<p>Me pareci\u00f3 que en las primeras dos o tres clases \u2018arrancar\u00eda\u2019, pero enseguida decay\u00f3 su inter\u00e9s y se transform\u00f3 en displacer. Por un lado me sent\u00ed contrariado, pero por el otro tranquilo con mi conciencia, porque hab\u00eda puesto algo de esfuerzo para que fuera mi compa\u00f1era de fanatismo&#8230;<\/p>\n<p>Obviamente no supliqu\u00e9&#8230; Cada cual se focaliz\u00f3 en sus objetivos y en divertirse con lo que eventualmente hac\u00eda y disfrutaba. Todo termin\u00f3 con buenos resultados para ambos: Cero problemas para m\u00ed y m\u00e1s contenta la se\u00f1ora sin Golf.<\/p>\n<p>No obstante, me pareci\u00f3 oportuno analizar alguna de las razones por las cuales el Golf no es \u2018tan\u2019 atractivo para las mujeres y en cambio s\u00ed, produce altos niveles de fanatismo en los hombres.<\/p>\n<p>Para ellas, llegu\u00e9 a conclusiones extremadamente \u2018machistas\u2019 (seg\u00fan las apreciaciones que recib\u00ed de mis hijas y mi esposa: tres contra uno&#8230;), aunque a m\u00ed mismo me resultaron l\u00f3gicas y de alguna forma no ofensivas.<\/p>\n<p>La primera y peque\u00f1a diferencia que advert\u00ed, es que a \u2018Ellas\u2019 no les apasionan tanto los \u201critos\u201d. Ello es, las rutinas preparatorias y pos-deportivas que hacemos y provocamos en cada encuentro con nuestros amigos (en Rugby, F\u00fatbol, Tenis, Golf&#8230;etc.).<\/p>\n<p>La segunda se\u00f1al distintiva es, que nosotros intentamos reservarnos unas horas semanales exquisitas para nuestros encuentros, como si fuera un peque\u00f1o y humilde premio personal, donde aparecen esos \u2018ritos\u2019 pos-deportivos donde armamos un \u2018mini festejo\u2019 por cada partido. Ritos que las mujeres a\u00fan no pueden comprender al 100% o no los viven con la misma intensidad y pasi\u00f3n que nosotros.<\/p>\n<p>La mujer, <span style=\"text-decoration: underline\">en t\u00e9rminos generales<\/span>, creo que siente una inquietud cuando no puede interpretar ni intervenir en ellos, sobre todo, porque nosotros los consideramos como pecados-sagrados (permitidos). Son esos \u2018extras\u2019 que generan nuestros finales de encuentro.<\/p>\n<p>Como dicen ellas, se trata de reuniones ego\u00edstas, de hombres con hombres&#8230; En alguna medida hasta parecen infantiles; pero yo le apunto m\u00e1s a una actitud l\u00fadica; parecida a la de aquellos chicos escolares, cuando nos fastidiaba la presencia de mujeres en nuestros juegos, pero ahora creo que las que no quieren sumarse al equipo de pleno disfrute, son ellas.<\/p>\n<p>De adultos, esos momentos l\u00fadicos \u2013para nosotros- se reivindican con los que se disfrutan antes, durante y despu\u00e9s de un partido de f\u00fatbol, Golf o de cualquier otra actividad; ya sea en las acciones preparatorias para llegar a la cancha, dentro de la misma o a la salida, en esa \u2018dudosa\u2019 parrilla de la ruta o en la pizzer\u00eda de alg\u00fan barrio donde coronamos cada final de cualquier encuentro, con una memorable \u2018grande de mozzarella\u2019 que huele y sabe a manjar de Dioses.<\/p>\n<p>Cortos encuentros semanales, t\u00e1citamente pactados, indisolubles, profundos, vividos a pleno, que se hacen en el bar de cualquier club, al terminar un partido de Golf, como algo tan esperado, inevitable e idealizado.<\/p>\n<p>Quiz\u00e1 es por ello, es decir, por esas \u2018locas\u2019 reuniones nuestras, que se nos dispare esa atracci\u00f3n extra en el Golf.<\/p>\n<p>Porque en esos momentos nos comportamos como si fu\u00e9semos amigos de toda la vida, no tenemos conductas pre-armadas, ni inhibiciones, flotamos en un clima especial donde se hace dif\u00edcil explicar y hacerle sentir a una mujer lo que sentimos al 2000%.<\/p>\n<p>Imagino que ellas podr\u00edan llegar a opinar, sugerir o m\u00ednimamente mirar demasiado a nuestro \u2018querido gordo\u2019 que se come 3 s\u00faper salchichas con mostaza; o al que se abraza a un \u201cchori\u201d con picante-p\u00f3lvora; o al que pide un tradicional \u201cVermut\u201d con rodajitas de salame, queso y papas fritas; o al que se fuma un oloroso y tremendo habano que no pudo encender ni a dos cuadras de su casa&#8230; o al que se trag\u00f3 una Gin-tonic doble y pide otra.<\/p>\n<p>Para ellas, lamentablemente, todo eso es y ser\u00e1\u2026 una verdadera asquerosidad machista.<\/p>\n<p>Con la participaci\u00f3n de las mujeres, quiz\u00e1s tambi\u00e9n cambiar\u00eda el lugar que normalmente elegimos (aunque no tengamos ninguno preferido) para nuestros encuentros\u2026 o sea, cualquier sitio que nos sorprenda y ofrezca la \u2018espontaneidad\u2019 que merece cada momento.<\/p>\n<p>Ellas ingresar\u00edan a \u2018ese\u2019 sitio (de comidas o bebidas) con cara de asco\u2026 con gesto de oler aire de establo cerrado desde hace meses.<\/p>\n<p>Infructuosamente intentar\u00edan encontrar un lugar para sentarse c\u00f3modamente. Y si lo lograran, pretender\u00e1n quedar alejadas del ruido, de los olores, de las miradas, en fin, tal vez esperando demasiado por algo que ah\u00ed precisamente nunca exista\u2026<\/p>\n<p>Probablemente, comenzar\u00eda la inspecci\u00f3n de cada rinc\u00f3n; inexorable, lenta, exhaustiva, como el escaneo digital que hac\u00eda Terminator en la pel\u00edcula\u2026 Seguramente opinar\u00edan sobre temas obvios: la mugre, el desorden, la falta de estilo y gusto, en fin, hasta le correr\u00edan escalofr\u00edos si no pudieran certificar que hay platos, cubiertos, vasos y servilletas, tambi\u00e9n analizar\u00e1n su \u2018asepsia\u2019 como si estuviesen en un quir\u00f3fano.<\/p>\n<p>Y aunque no tengan ganas de ir, cr\u00e9anme que ejecutar\u00e1n su infaltable \u2018visita-inspecci\u00f3n\u2019 al ba\u00f1o\u2026 no olvidemos eso. Lo \u2018patrullar\u00e1n\u2019 y regresar\u00e1n con caras de haber presenciado un asesinato en vivo, diciendo lo que todos ya conocemos y o\u00edmos tantas veces\u2026 adem\u00e1s de que no hab\u00eda toallitas ni jabones, para higienizarse correctamente.<\/p>\n<p>En s\u00edntesis, desaprovechar\u00e1n la invalorable oportunidad de disfrutar con naturalidad de un encuentro m\u00e1gico y sencillo (creo que la espontaneidad, para un alto porcentaje de mujeres, es casi inexistente).<\/p>\n<p>Los hombres en general, no intentamos \u2018administrar\u2019 las sorpresas. De alguna forma dejamos que esos momentos nos envuelvan con el mismo estupor que un empuj\u00f3n al agua fr\u00eda, con todo lo que significa vivir y gozar el proceso de asombro e improvisaci\u00f3n mismo.<\/p>\n<p>Somos desestructurados en el orden de las cosas, en la extrema pulcritud y en el resultado final de los eventos. Lo importante, en todo caso, es que lo hayamos disfrutado como una aventura que recordaremos siempre.<\/p>\n<p>Ahora que lo pienso m\u00e1s, ser\u00eda interesante probar un ejercicio, aunque sea \u00fanico: invitar a todas las compa\u00f1eras de cada uno de los amigos golfistas a participar de uno de esos encuentros, en cualquier taberna, cantina o bar. Sin que lo adviertan, deber\u00edamos filmar las caras que seguramente pondr\u00e1n desde su ingreso al lugar hasta la salida del mismo&#8230; tal vez alguna vez sepamos qu\u00e9 opinaron y comentaron entre ellas, ser\u00eda un argumento perfecto para reunirnos a cenar en casa y re\u00edrnos hasta la madrugada.<\/p>\n<p>Mis deseos son que seamos menos \u2018machistas\u2019 y las invitemos (con disculpas a las damas que leyeron lo anterior y no lo soportaron); que sigamos teniendo excelentes partidos de Golf con nuestros mejores amigos y que podamos disfrutar entre todos una salida de la cancha con ellas (as\u00ed comprender\u00edan acabadamente todo lo que se pierden por no ser golfistas&#8230;).<\/p>\n<p>Marcelo H. Barba.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp; &nbsp;Marcelo H. Barba Despu\u00e9s de explicaciones, idas, venidas, profesores&#8230; e instrucciones, no me qued\u00f3 otra que abdicar en mi intento de convencerla para que jug\u00e1semos juntos. 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