Marcos Virasoro diariogolf
Terminó el segundo Major del año y rápidamente pasó al olvido. Webb Simpson es un gran jugador pero no es una figura carismática, como lo puede ser Rory McIlroy.
Así, en el mundo del golf ayer se habló más de otras cuestiones que del futuro de este chico, que ya demostró el año pasado que está para grandes cosas. Su perfil de chico bueno, prolijo, educado y que nunca va a decir algo fuera de lugar, lamentablemente le resta la trascendencia que merece su logro.
Para darle el lugar que se merece les cuento algunos detalles de su vida deportiva. La carrera de Webb, luego de su exitoso paso universitario comenzó en 2009, luego de quedar en el 7° lugar en la Q-School del año anterior. Su primera temporada en el PGA Tour le trajo buenas noticias en su arranque, con dos top ten en sus primeros dos torneos, pero a partir de allí falló 11 cortes desinflando un poco todas las maravillas que se hablaban de este chico nacido en las Carolinas.
El 2010 no fue mucho mejor, y fue dominado por sus altibajos, tanto que obtuvo sólo un Top Ten en el Wyndham, torneo que se juega a 45 minutos de su casa. Recién en el evento de Las Vegas pudo salvar su tarjeta para el 2011, un año que sería el trampolín para lo que es hoy Webb Simpson.
La temporada pasada se puede resumir con que ganó «solamente» 6,300.000 dólares. Webb comenzó con un segundo lugar en el Transitions y luego perdiendo el playoff en New Orleans. Justamente, en el Wyndham, en el estado donde nació, consiguió su primera victoria, para luego, un par de semanas después ganar el Deutsche Bank Championship, en el TPC de Boston, mostrando su gran juego sobre el green y así casi ganar la Fedex Cup.
Tiene el mejor caddie del PGA Tour (Paul Tesori), según lo que opinan la mayoría de sus colegas, y una de las mujeres (Dowd) más lindas del circuito (Top 5 seguro). Es un ferviente cristiano y es el yerno que cualquier suegra quisiera tener. Aplicado, trabajador, amable y talentoso y no lo digo desde lo que cuentan los medios, sino de mi experiencia con él, ya que varias veces tuve la suerte de charlar con él. Y a todo eso le agrega que es un extraordinario jugador de golf.
La semana pasada mostró nuevamente su talento al vencer en Olympic, pero los párrafos de la prensa americana quedaron para otros temas:
Furyk – Ernie, última chance? : Habrá sido la última oportunidad de Jim Furyk de ganar un Major? Fue puntero durante casi todo el torneo, soportó la presión de estar arriba y aguantando, hasta que llegó esos últimos tres hoyos donde derrumbó todo lo que había construido. Fue, sin duda, su gran chance y no sabemos cuando tendrá otra igual, ya que era una cancha que era perfecta para su juego. Para Ernie la oportunidad le llegó sobre el final y tampoco pudo aprovecharla, pero peleó durante los 4 días y consiguió demostrarse que sigue vigente.
Cuál fue la mayor decepción?: Tiger, Luke o Rory? En mi opinión que el número 1 del mundo haya estado tan lejos de clasificar al fin de semana fue sorprendente. Nunca fue factor y toda la regularidad y el talento que se le elogia a Donald estuvo ausente en San Francisco. El peso de no haber ganado nunca un Major influye definitivamente en el rendimiento del inglés. Ojalá pueda superar esto, ya que merece ganar uno de los Grandes para pasar a la historia.
USA vs Europa: Los últimos 3 Majors los ganaron los «New Kids on the Block» (Bradley, Watson y Simpson), pero los primeros 3 del Ranking Mundial siguen siendo Luke, Rory y Lee. Un condimento sabroso para la Copa Ryder que se viene este año.
Recambio: En los últimos 15 Majors, hubo 15 ganadores distintos y los últimos 9 lo hicieron por primera vez. Esto habla de una importante modificación en el mapa de las figuras del golf mundial. Quién será el próximo en Royal Lytham? Andrés Romero cumpliría la consigna, no?




