El VIENTO; un “amigo” desconocido.
En principio, el viento es una más de las “complicaciones” que nos encontramos en una vuelta de golf, pero a la que no le prestamos ningún interés ya que lo asumimos como algo no controlable. Si hay viento nos encogemos de hombros y jugamos igual, sin pensar en “sacarle provecho”.
1. Jugando con viento cruzado.
Con el viento cruzado nos encontramos la situación más difícil para jugar. Ente tipo de viento nos moverá la bola en vuelo, así como nos hará reducir drásticamente la distancia, sobre todo si provocamos algún efecto a la bola (queriendo o no). Por lo tanto, es importante utilizar este viento a nuestro favor. En general, deberemos jugar una bola baja, buscando la dirección del viento para poder apoyarnos en él y conseguir distancia y alcanzar el objetivo. Leer más …




Seguimos estudiando las posibilidades de corregir errores que nos ofrece el practicar en una pendiente. Si situamos la bola más baja que los pies haremos un ejercicio para corregir el hook (efecto de la bola de derecha a izquierda). Nos colocamos la bola al pie izquierdo y puesto que está en un plano inferior al de los pies tendremos que hacer un swing de recorrido más vertical que horizontal. Los brazos se moverán más de arriba a abajo y menos alrededor del cuerpo (recordad que los brazos alrededor del cuerpo sirve para corregir el slice). Una consecuencia lógica de este swing vertical es que la cara del palo corta la bola y provoca un pequeño fade (ligero efecto de centro a derecha).
Lo mismo que sucede con el slice, nos ocurrirá con el hook; en ocasiones necesitaremos realizar golpes en los que intencionadamente deseemos que la bola se desplace hacia la izquierda.








