Y todo por no marcar la bola…

Marcelo H. Barba

La simple acción de hacerle una pequeña marca a la pelota que usamos para el juego, más allá de las que trae de origen, es una medida inteligente que nos ahorrará discusiones, multas, eventuales errores y enojos con otros compañeros de juego.

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Ej.: Tira Roberto…, tira Juan… y hace lo propio Alfredo… Todos salen caminando para encontrarse con su propia pelota y realizar sus segundos tiros, pero como también juega la casualidad, tanto Roberto como Alfredo van a parar al mismo sitio, digamos que sendas pelotas (blancas, esféricas, de la misma marca y sin ninguna identificación especial que las distinga) están ahí, separadas por escasos centímetros una de la otra.

Aquí aparecerán algunos escenarios interesantes para analizar:

a)     Que alguno o ninguno recuerde con qué pelota jugaba… con lo cual, posiblemente nadie se pondrá de acuerdo con la propiedad de cada esfera. Habrá que tener paciencia y hacer de cuenta que cada cual perdió su pelota, retroceder hasta el sitio donde se ejecutaron los tiros y volver a impactarlas sumando la multa correspondiente que indican las reglas para estos casos y para cada jugador.

b)     Que alguno reconozca como propia a una de las pelotas encontradas, pero el otro no… con lo cual vale lo indicado arriba pero sólo para uno de los golfistas.

c)     Que ante la imposibilidad de identificar fehacientemente la pelota encontrada se genere una discusión –intransigente-, se atrase el juego y se deba recurrir a una ayuda externa que indique una salida más formal al inconveniente.

Para estos casos, para tratar de demostrar la propiedad de una pelota con algún ‘antecedente’… se me ocurre demostrarlo por la vía de la confianza, es decir, si compramos una caja o tubo de 3 pelotas, podríamos exponer que la no identificada formaría parte del trío que adquirimos, ya que por su estado, marca y número coincidiría con las otras dos pelotas que aún resguardamos, con lo cual, por esta vía ‘podríamos’ demostrar –lo digo potencialmente- el origen de la esfera, aunque todo será relativo y como suele suceder con el Golf, siempre dependerá del grado de honestidad del propio jugador.

Ahora bien, si ambas pelotas en disputa no se pueden identificar ni diferenciar, la cosa es de rigor para ambos jugadores y habrá que aplicar las Reglas 12-2 y 27-1, considerando a ambas pelotas perdidas. Aun así, cuidado cuando la pelota se encuentra medio enterrada en el rough o con dificultades para observarla, porque habiendo anunciado previamente la intención de identificarla (a su compañero, marcador o co-competidor) y la misma se toca y/o se rota; el jugador que lo haga incurrirá en una penalidad por tocar la pelota de manera distinta a como lo establecen las Reglas (Regla 18-2a), salvo que previamente hubiera marcado su posición.

Según las Reglas 12-2 y 20-1, la pelota puede levantarse -o tocarse y rotarse- con el propósito de identificarla, pero después de marcar su posición. Si el jugador hubiera marcado la posición antes de rotarla, no habría penalidad, suponiendo que la pelota al rotarla no se hubiera limpiado más de lo necesario para identificarla.

A este punto, queda claro que hacerle una marca de identificación a nuestra pelota, terminará siendo un gran negocio para todos, especialmente para nuestro propio score…

Finamente sólo me queda proponerles buena creatividad, para elegir y colocar una marca las ‘esferas’ que identificarán como propias… y como siempre, desearles suerte en su próximo encuentro.

Hasta la próxima.

Marcelo H. Barba

 

 

Publicado: 18 julio, 2019 - Por admin - Leer mas...


Cuestión de maduración…

Marcelo Barba

Cierta vez un profesor me reveló algo que no supe interpretar, sino hasta que me descubrí a mí mismo exigiéndome jugar mejor o medianamente mejor, sin embargo a pesar de mis esfuerzos, no lo podía ver reflejado en mis tarjetas.

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Él me había dicho que en esta disciplina, con el tiempo, se llegaba a descubrir que el único camino para poder jugar mejor y ser más preciso, era ajustar el juego corto y el Putt. Que era una cuestión de maduración, finalizó. Pero yo no comprendí a qué se refería y seguí insistiendo en ganar distancia con mi driver… Leer más …

Publicado: 13 junio, 2019 - Por admin - Leer mas...


Consideraciones sobre elementos de Golf (¿por qué los usas…?)

 

Marcelo H. Barba

Si, reglamentariamente sabemos que no podemos cargar más de 14 palos en nuestra bolsa, pero la realidad es que llevamos esa cantidad sin haber estado convencidos de utilizarlos, es más, si pudiéramos llevaríamos 30 !!

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Creo que hasta podríamos comparar la bolsa de palos con una buena y completa caja de herramientas.

Para quienes gustan este tipo de elementos (me encantan las herramientas), al ingresar a algún ‘súper’ del tipo Walmart por Ej., en el sector de ferretería no puedo dejar de ilusionarme con los materiales exhibidos. Si pudiera me llevaría hasta una sierra para árboles…

Si pienso en las mujeres, creo acercarme con un modelo similar observando la bolsa (la cartera que utiliza para salir a la calle) de mi propia esposa, que no está lejos de parecerse a una caja de herramientas. Diría que asombraría al mejor mago del planeta cuando comience a sacar uno a uno los elementos que guarda… y obviamente, todos clasifican como ‘vitales’… e imposibles de no llevarlos consigo.

Con nuestra bolsa de palos, pasa algo parecido. Si mirásemos detenidamente el estado de los ‘grips’ (empuñaduras) de cada palo, notaríamos que algunos tienen la apariencia de no haber sido utilizados desde que los compramos. Díganme si acaso el grip del sand presenta el mismo desgaste que el del hierro 3… Fíjense el estado de las caras y sus estrías.

Para mí la respuesta a esta ‘exageración’, si me permiten el eufemismo, pasa por otro lado. Cuando queremos imitar a los grandes profesionales en sus estilos, en su perfección, en su juego en general… y no podemos; sin embargo nos resultará más fácil emularlos, adquiriendo las mismas marcas y elementos que ellos.

Más allá de ser una cuestión de márketing (inyectado a nuestra mente con miles de horas de campañas televisivas, revistas, etc.) existe una cuota personal de imitación –inconsciente- que hace que, quien se considere ‘golfista’ y además desee que lo identifiquen como tal, deberá parecerse con el mismo atuendo y elementos que transporta un verdadero ‘Sr. Golfista’; es decir, en sus ropas, zapatos, guantes, gorras y por supuesto en una bolsa con 14 palos… de ser posible de la misma marca y modelo.

No olvidemos que, en cierta medida, el Golf además de considerarse una verdadera disciplina, no deja de ser un hermoso y divertido “juego” y como tal, enciende nuestro natural perfil lúdico.

Esto nos retrotrae a nuestra infancia; donde para serlo también había que parecerlo… Es decir, cuando jugábamos a los Cowboys deberíamos tener como mínimo, un sombrero de Cowboy, algún revólver en la cintura y de ser posible un par de botas… del mismo modo que, quien oficiase de indio, debería tener todo su aspecto con pluma, arco y flechas.

Entonces, si ‘jugamos’ a ser golfistas, ¿cómo no vamos a tener todo eso que tiene un Golfista profesional de la tele…? Además de serlo deberemos parecernos. Funciona así.

Tuve la fortuna de ver la película de Severiano Ballesteros (“Seve”) que a modo de crónica, nos muestra la historia de este maravilloso Golfista desde su etapa de niño campesino, amante del Golf desde su adolescencia, viviendo en un seno familiar austero, donde cada cual se ganaba el sustento duramente. Seve, tuvo siempre la esperanza de ser jugador y Campeón. Muestran cómo comenzó su grandiosa experiencia usando su único y primer palo, un hierro 3 armado por él mismo, con una cabeza real que le regaló uno de sus hermanos y una vara de madera que Seve le ató a la misma. Ese único elemento le sirvió tanto para el fairway, como para los bunkers, las salidas y los approaches…  Algo que a mi juicio deberían ver todos los amantes de este deporte.

En otra oportunidad asistí en un club, a una charla para jóvenes golfistas que impartía el Maestro Roberto De Vicenzo. Me ‘filtré…’entre los chicos que escuchaban al Maestro que les decía cómo con un hierro 3 (precisamente), modificando el stance y el tipo de swing- se podía dejar a la pelota muy cerca de las banderas de 20, 50 y 100 metros. Les hablaba de la confianza que uno en definitiva genera con sus palos y de la mucha práctica. Decía que se podría recorrer todo un campo de Golf utilizando exclusivamente un hierro 7, por Ej., inclusive para usarlo desde la arena.

No me considero trasgresor pero sí un profundo cuestionador, trato de encontrarle las explicaciones (que puedo) a cada situación, como por ej., al ridículo uso que se le da al guante en la mano que toma al palo.

Créanme que es un elemento absolutamente innecesario para ‘nuestro nivel’ de golfistas, ya que nace y se utiliza en los niveles donde se practica diariamente (más de 4 horas diarias), se compite semanal o mensualmente y se trata de evitar callosidades o durezas incómodas para obtener la mejor sensibilidad a la hora de ser precisos. Eso también explica el motivo por el que los profesionales se quitan el guante cuando utilizan su putter sobre el green…

Cuando señalé ‘nuestro nivel’ de golfistas, me referí al segmento de amateurs al que pertenecemos, que muy rara vez (nunca) practicamos más de 4 horas cada día, ni tampoco intervenimos en torneos como los profesionales. Pero más allá de eso, no se nos debe escapar del análisis, el swing y las velocidades que imprimen los ‘Pro’ en cada uno de sus golpes, respecto de los amateurs; mientras que el 90% de los jugadores de ‘nuestro nivel’ raramente supera una velocidad de swing de 60/70 MPH (Millas por Hora), el de los profesionales ronda y a veces supera los 120 mph.

Como ejemplo, menciono con orgullo a un gran exponente sudamericano, Jhonattan Vegas, que registró la velocidad más rápida de cabeza del palo, con un golpe a 134.33 Mph (medido por computadora). Imagínense cómo le quedarían sus manos luego de horas y horas de práctica, si no utilizase alguna protección para sus palmas…

Sin embargo… todos los amateurs (lejos de llegar a igualar semejante potencia y velocidad) utilizamos el inexorable guante, muy especial, vistoso, de colores, con alguna publicidad y por supuesto, costoso…

Voy a ser aún más incisivo (pidiendo disculpas anticipadas a las conocidas marcas de palos de Golf):

Todos hemos adquirido nuestro equipo (me refiero a los hierros y maderas) ya sea que fueran usados o nuevos, fuimos a una tienda, elegimos dentro de nuestros presupuestos a las mejores marcas (obvio no cualquier marca, sino aquellas que usan los profesionales) compramos orgullosos nuestros palos y los cargamos en una bolsa: Al rato salimos al campo con la mejor expresión de felicidad… por sentir que ya pertenecíamos.

A la hora de comprar los palos, casi ninguno de los amateurs que conozco (me incluyo en mis primeras experiencias) tuvo la mínima precaución de probar e intentar otras opciones más ‘adecuadas’ a nuestro cuerpo, altura, swing, etc. Compramos elementos ‘estándares’ que obviamente también son aptos para Carlos, Sergio, Juancito y fulanito, como si se tratara de una prenda de vestir de talla “Medium”.

No obstante, como dije en otra nota reciente, referida a la Maduración de nuestro juego y a las exigencias que nosotros mismos nos iríamos proponiendo con el tiempo, a medida que alcanzáramos cierto nivel de experiencia, comenzaríamos a notar que no todo es lo mismo ni igual… que nos haría falta ‘algo más’ que nos ayudase a ajustar técnicas y habilidades. Un fitting, por Ej.

Recién después de atravesar por un proceso de fitting completo, con una guía y orientación profesional con cada elemento a testear, estaríamos en condiciones de elegir cuál sería la mejor varilla en función a nuestra velocidad de swing, para que cada uno de los palos que utilizamos en el campo rinda al máximo. Cuál debería ser el mejor loft para nuestras maderas y si realmente necesitaremos cargar por Ej., con un hierro 3 o un híbrido. Todo eso… sin siquiera hablar de marcas o modelos en particular.

Cuando miremos nuevamente dentro de nuestra bolsa de palos, qué cosas llevamos y para qué las utilizamos… así como cuando nos pongamos el infaltable guante en alguna de nuestras manos, o determinado gorro sobre nuestra cabeza, si es que no cobramos ningún dinero por publicidad, pensemos un minuto en esto que les digo aquí: en el real motivo y justificación de su uso. De la misma forma que cuando queramos sacarle mucho rendimiento a los palos ‘comerciales’ que alguna vez compramos y no podamos sino a través de un análisis de fitting.

Tal vez estemos intentando usar un martillo para ajustar un tornillo y nadie nos advirtió que no es la herramienta adecuada, o probablemente, nuestro físico haya sufrido algunos cambios con el tiempo (la edad, la disminución de  potencia) y por fin necesitemos ajustar la dureza de las varas y recurrir a un cambio muy positivo. Nunca es tarde.

Que disfruten del Golf entre amigos y siéntanse respaldados por las mejores marcas…!!

Hasta la próxima.

Marcelo H. Barba

Publicado: 29 mayo, 2019 - Por admin - Leer mas...


Quema esas fotos…!!

marcelo barba  mhbarba@gmail.com

Pensé que debería encontrar una explicación lógica para deducir definitivamente que pasaba con ese hoyo en particular, dado que por algún motivo, antes de jugarlo ya intuía que me iría mal, como siempre…

Cada vez que lo enfrentaba terminaba en el agua ó sumando golpes; rematándolo en doble boggie como mínimo. De alguna forma había grabado en mi mente un video que reproducía fielmente una serie de errores -inesperados- que me desconcertaban.

Analicé cada punto. Lo estudié con objetividad para descubrir si se trataba de un hechizo brujo ó de mi ‘mala predisposición’… y recién ahí me acerqué un poco a la respuesta.

Después de asesorarme más, llegué a la conclusión que ese “efecto-brujo” es Mental. Que les pasa a otros golfistas también, que sin ninguna explicación aparente llegan a un determinado lugar (siempre es el mismo hoyo) y cumplen con su “Profecía Auto Cumplida…” Leer más …

Publicado: 15 mayo, 2019 - Por admin - Leer mas...


El otro yo del Sr. Golfista…

Marcelo H. Barba.

 

Todo se inició cuando “Jaure”, un amigo de nuestra tradicional línea de juego, hizo un comentario sobre el nivel de hipocresía que se observa en el Golf… Me dijo: ¿por qué no escribes algo sobre este tema…?

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Lo miramos sorprendidos pero enseguida entendimos a qué se refería, es decir, a los falsos ‘piropos’ que normalmente nos propinamos los unos a otros cada vez que ejecutamos un tiro… ¿Somos sinceros…?
Allí mismo comenzó un divertido diálogo y nos imaginamos algunas frases célebres que intentamos traducir desde ‘el otro yo’ del hipócrita, festejando cada ocurrencia y pensando una larga lista de situaciones típicas.

Leer más …

Publicado: 3 abril, 2019 - Por admin - Leer mas...


El Show Debe Continuar??

 

Marcelo H Barba

Hoy no voy a hablar de Golf. O mejor dicho, no tengo el espíritu para hacerlo, conociendo la lamentable situación por la que están pasando mis amigos venezolanos, que entre otras cosas, comparten conmigo temas de la vida y del Golf.

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Frente a esta situación me pareció desubicado o políticamente inconveniente, desarrollar una nota de Golf impermeable a los sucesos, como si nada importante pasara en la vida personal de nuestros amigos.

En este caso y a mi entender, si bien un artículo de Golf no representa un show ni nada parecido, el ánimo que debe imperar es de respeto por quienes hoy se debaten en un futuro incierto e inseguro, pero con ganas de volver a rescatar ese espíritu ‘chévere’ que los caracterizaba.

Desde Argentina leo y escucho lo que ocurre en Venezuela. Más allá de lo que dicen los diarios y las noticias de la tele, no vislumbro otra perspectiva que no sea trágica. Íntimamente siento el desamparo, violación y abandono de sus ciudadanos; y lo peor es que presiento la gestación de un profundo clima de replanteo (¿revolución?) prácticamente imparable. Un caldo espeso, desagradable, que hierve y que derramará dolor entre hermanos. Ojalá esto nunca suceda.

Resulta incomprensible que en el año 2019, un país desarrollado, con tremendo potencial y riquezas, con profesionales, gente honesta, trabajadora y feliz; se encuentre casi sumergida en la tristeza de un caos, sin energía, ni agua, ni medicamentos, entre tantos otros faltantes. Más inexplicable, es que su supuesto gobierno democrático niegue la ayuda humanitaria de otros países. Parece algo demasiado exagerado como para describir una realidad del siglo XXI.

La pregunta es: ¿hasta cuándo Maduro…? ¿Hasta cuándo lo apoyarán…? Porque la gente, sus trabajadores y empresarios (hasta gran parte de los militares mismos), lo quieren ver derrocado; pero no se vislumbra un plan inmediato ni pacífico para lograrlo sin perder más vidas de sus propios ciudadanos y hermanos.

No hay una guerra, sin embargo el mundo asiste y percibe una Venezuela a punto de estallar en una rebelión civil anunciada, lógica, hasta necesaria para su futuro… Pero el gran deseo de todos es que lo hagan en paz y con diálogo.

Es lamentable llegar a esos límites para solucionar un tema que parece ‘personal’, propio de un intransigente mediocre y corrupto dictador de turno. Y la historia en ‘nuestros’ países se repite…

Mi opinión es que nuestros pueblos en definitiva, son los culpables directos de los gobernantes que elegimos. Y lo digo precisamente desde la Argentina, casi con pudor y con los mismos problemas de ignorancia, pérdida de memoria colectiva, ausencia de educación y ‘clientelismo’ barato, donde aún a pesar de haber demostrado manifiestamente el altísimo grado de putrefacción de sus gobernantes, la Justicia no actúa, sigue ciega y sorda, parece estar respondiendo como cómplice ilícita a esos corruptos que continúan libres, e incluso, los deja ocupar un sitio en el parlamento y los cubre con un halo de protección que los blinda de cualquier destitución, juicio y cárcel.

Creo entender que lo que ‘nos’ sucede, a los países latinos sobre todo, es un costo de aprendizaje y crecimiento inevitable. Un precio que tenemos que pagar mientras pasamos de un estado de ‘adolescencia democrática’ hacia la gestación de una república adulta y más justa.

La dictadura es fatal, nadie discute que es una de las peores situaciones en las que puede hundirse un pueblo, tenemos sobradas muestras en casi todos los países de América del Sur… pero reconozco también, que un sistema democrático “infantil” y sin una Justicia que funcione hasta con Dios, también se termina pareciendo a una dictadura…

Cambiar las decisiones caprichosas de un dictador, por otro mecanismo como un congreso ‘que se dice’ democrático, pero que en realidad funciona como un ente aprobador de las brutas decisiones del tirano (más una Justicia ausente), es la peor combinación y receta para evitar el desarrollo sano y progresivo de cualquier pueblo.

La usencia de La Justicia abrirá la puerta y pondrá una alfombra de bienvenida a la peor lacra de ladrones, mediocres e incapaces para que accedan al poder, nos saqueen y nos dirijan. Será difícil desalojarlos, pero no imposible…

Les mando a todos mis amigos de GR – Latino y a los lectores de su excelente sitio de Internet, mis saludos, mi fe y los deseos orientados a resolver definitivamente y sin violencia los problemas que hoy los oprimen y afligen.

Que Dios los bendiga. Un fuerte Abrazo.

Marcelo H. Barba.

Publicado: 20 marzo, 2019 - Por admin - Leer mas...


Los dos hemisferios y el Golf.

Marcelo H Barba

Deben ser muchas las veces que creyéndonos Superhéroes terminamos por sumar tres o cuatro golpes de más a nuestro score. Afortunadamente somos humanos, no volamos y podemos analizar críticamente nuestras decisiones… 

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Lo interesante en todo caso, es tratar de analizarlas antes y no después de observar los resultados. Leer más …

Publicado: 12 marzo, 2019 - Por admin - Leer mas...


Dieta de Palos.

Marcelo H Barba

Después de unos ardientes días de calor, por fin el clima cedió y nos dio un respiro para que nuevamente decidamos juntarnos en una cancha. Los amigos de siempre decidimos animarnos a una vuelta de Golf, pero en un campo algo especial…

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Para ponerle al encuentro una cuota de ‘creatividad’ y dado que la cancha lo permitía, antes de comenzar nos propusimos realizar un juego entretenido. Leer más …

Publicado: 5 marzo, 2019 - Por admin - Leer mas...


Nuestro querido-inseparable “Celu”

Marcelo H Barba

En un intento más por lograr un buen clima de juego y además, si es posible un aceptable score, dediquémosle un par de minutos de análisis a uno de los elementos más utilizados en este siglo: El Teléfono Celular.

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A pesar de que no termine de convencer a la mayoría de los usuarios, créanme por favor, que mientras jugamos al Golf e intentamos (a veces infructuosamente) concentrarnos en hacer un swing aceptable, en analizar las caídas de un green o en pegar un maravilloso driver… el sonido que muchas veces emite nos saca de toda abstracción y termina por irritarnos.

No voy a discutir con mis familiares ni amigos, ni conocidos o eventuales acompañantes de juego, cuando nos encontramos en un campo a punto de disfrutar sus 18 hoyos, sobre su verdadera utilidad, primero porque yo mismo lo llevo encima y a todas partes. De hecho lo considero algo inseparable de mis pertenencias, a tal punto que prefiero olvidar mis documentos, llaves o billetera antes que el celular.

Lo que trato de decir con la mayor humildad posible, es que por simple amabilidad y cortesía hacia los demás, podríamos reducir el volumen de sus sonidos o dejarlo mudo y en vibración, ya que sus sorprendentes e inoportunos “ring-tones” afectarán a los demás.

Lamentable y a su vez irónicamente, esto sucede no sólo en Golf.

Hace unos días estábamos muy contentos, compartiendo el casamiento de unos amigos, escuchando con absoluto silencio y respeto las palabras emocionantes de un religioso que recordaba momentos de la vida de la pareja, cuando en pleno silencio de los asistentes se oyó el canto de un coro que intentaba darle un marco especial a dicha boda, pero inmediatamente después y con el mismo efecto de reverberación que imponen los templos, se oyó claramente el insolente tono de un celular que reproducía a Omero Simpson gritando “Contesta de una vez…desgraciado!!!…” Luego de las miradas y gestos hacia el desafortunado propietario, que se retiraba rápidamente del sitio pidiendo disculpas como podía (tarde…), en ese día no volvimos a verlo ni a kilómetros de distancia.

Pasa lo mismo durante un solemne discurso, en el momento menos oportuno; mientras asistimos a algún evento formal; en el cine y en la mejor parte de suspenso… en fin, sucede en todos lados y aunque nos asombre, ya existen avisos de cortesía en muchos sitios, donde se solicita a todos los asistentes el apagado de sus celulares.

¿Pero por qué no hacemos nada en los campos de Golf…?

Imaginémonos las reacciones de algunos profesionales al momento de lograr su máximo nivel de concentración, por ejemplo sobre el green, si justo antes de ejecutar su putt, sonara un cómico y contagioso ritmo de cumbia desde alguno de los celulares que normalmente los rodean…

Para colmo de “bienes” la tecnología hizo -y seguirá haciendo- mucho a favor de los celu, convirtiéndolos en cuasi computadores portátiles, que nos avisan de innumerables eventos, no sólo de llamadas telefónicas, sino de redes sociales, chats, y muchos otros acontecimientos que generan alarmas y sonidos varios.

Votemos (los golfistas por lo menos) por silenciar los aparatos que llevamos encima y hagamos un esfuerzo extra por solicitarle a quienes nos acompañen en la línea que también los pongan en vibración.

Nadie debería sentirse molesto, al contrario, agradecidos no sólo por el silencio logrado, sino porque sus valiosos “tiempos de escape” de su rutina; del trabajo y de las inoportunas interrupciones familiares, se verán de alguna forma protegidos durante unas horas -por lo menos- mientras dure el inolvidable encuentro de Golf de los fines de semana; porque en realidad… si acaso existiera una verdadera y urgente necesidad de ubicarnos, siempre podrán hacerlo llevemos o no nuestro celu encima.

O probemos, por nuestra salud mental y concentración, olvidarnos nuestro celu en el automóvil por sólo unas horas…!

Hasta la próxima y excelente Golf para todos.

Marcelo H. Barba

 

Publicado: 27 febrero, 2019 - Por admin - Leer mas...


Jugar sin la cabeza…

Marcelo Barba

Tantas veces hablamos, leímos y escuchamos cosas sobre la influencia que tiene nuestro estado mental en el Golf… sin embargo no llegamos a comprender cabalmente qué es lo que uno siente en ese proceso real. Este efecto -obviamente- se trasladará y contagiará al resto de nuestras actividades que requieran cierto nivel de concentración. Acabo de comprobarlo personalmente.

Por diferentes circunstancias -que ya no vienen al caso recordar- hace unos meses pasé por el mal rato de quedarme sin trabajo. A pesar de que tenía la promesa de volver a firmar otro contrato, mientras aguardaba ansioso a que sucediera, el tiempo pasó tan lentamente que me pareció una eternidad. Experimenté un bajón anímico que arrastró más pensamientos y actividades. Leer más …

Publicado: 23 enero, 2019 - Por admin - Leer mas...


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