La revista especializada ‘Golfweek’ publicó recientemente la siguiente nota sobre el estadounidense Anthony Ciabattoni, un extranjero que, en Bucaramanga, abrió un campo de golf público, el cual se ha convertido en noticia por lo loable de su iniciativa y por el hecho de fomentar la práctica del golf entre los más pequeños, otro de los objetivos de la Federación Colombiana de Golf. A continuación, reproducimos la nota aparecida en la edición digital de ‘golfweek’.
Anthony Ciabattoni y dos de sus ‘pupilos’
Anthony Ciabattoni decidió embarcarse en lo que algunos consideran una tarea colosal en el mundo del golf. Tras trabajar en torno al golf como coordinador de eventos de golf en su natal Pittsburg, Ciabattoni, de 45 años, encontró otra manera de seguir atado a su pasión luego de conocer a su ahora esposa Sandra, en Bucaramanga. En una decisión que para muchos se pareció a la que tomó el personaje que interpretó el actor Kevin Costner en la película de ‘Field of Dreams» (El Campo de los Sueños). Ciabattoni invirtió la mayor parte de sus ahorros en alrededor de 12 acres de terreno para la instalación de un complejo golfístico público a las afueras de la capital de Santander, en donde este tipo de lugares para la práctica del golf son escaso. Para él, todo se llama Tierra del Sol
Cuando su negocio recibió un fuerte golpe por la recesión, Ciabattoni se trasladó a Colombia para estar con Sandra y dedicar más tiempo a cumplir con su meta. Él sigue siendo estadounidense, pero cuenta con un permiso de trabajo permanente en nuestro país. «En mi corazón, el golf es el juego más maravilloso del planeta», dijo. «Es un deporte individual. Es una actividad fantástica de ver, de jugar», comentó.
El complejo de golf no está en la búsqueda del balance entre riesgo-beneficio sino como una forma de llevar el juego a la gente. En un principio, Ciabattoni tenía planeado un campo de 6 hoyos par 3, un ‘driving range’ solo en las noches, un área de ‘pitch & putt’, y un golfito en el que personas de bajos ingresos podrían aprender a jugar golf. Pero, luego de 16 meses en su aventura, solo ha podido recaudar un tercio de los 150.000 dólares necesarios para todo esto. Sin embargo, a medida que el complejo crece, lo hace su clientela. «Estamos trabajando con todo lo que podemos. Nosotros mismos podamos nuestra grama, nosotros mismos cavamos los hoyos. Pero hay mucha gente que viene todos los días a vernos», comentó.
Tierra del Sol algo similar a una empresa familiar, ya que Sandra se encarga de hablar con los trabajadores y gestionar todo el papeleo, y el hermano menor de Ciabattoni, Steve, en Nueva York, ya está terminando los últimos diseños de la página de Internet de ‘Tierra del Sol’ (www.agameforall.com). Ciabattoni y dos trabajadores han construido con sus propias manos 6 hoyos para ‘pitch & putt’ (cada uno con su forma característica, la cual va desde una flor a un pato o a un ‘green’ tipo isla. «Los campos de golf generalmente tienen 9 o 18 hoyos, pero en ‘Tierra del Sol’ ese no es el caso», comentó Ciabattoni. El ‘driving range’ es corto (160 yardas), el club house’, desde donde se coordina toda la enseñanza, es una tienda de campaña y las banderas están hechas con barras de acero. El precio estándar para niños menores de 12 años es de un poco más de un dólar estadounidense, precio que cubre un balde de bolas, una ronda o el tiempo que requiera una clínica de golf durante el fin de semana. «Estoy construyendo el campo de golf con la clientela», dijo. «Tengo totalmente identificado a mi cliente: personas que trabajan duro y que no tienen mucho dinero», manifestó el estadounidense.
Asegurar el financiamiento ha sido difícil. Tierra del Sol no califica como una organización sin ánimo de lucro bajo el código tributario de Estados Unidos debido a que por ser un complejo deportivo fuera de las fronteras de ese país, no puede ni acoger una competencia o torneo de algún tipo y ya que tampoco está abierto exclusivamente a los niños. Pero, a pesar de los obstáculos, Ciabattoni quiere que el campo permanezca abierto a todo el público para que cualquier persona interesada tenga un lugar para aprender. Inclusive, ha creado una fundación llamada ‘El Derecho a Jugar’ para recaudar donaciones y así financiar mejoras en campo.
La misión de Ciabattoni es coherente con la de la Federación Colombiana de Golf. Manuel De La Rosa, presidente honorario de la entidad que rige el deporte en Colombia, afirmó que la Fedegolf está concentrada en fomentar el deporte entre los niños. «Lo que hace ‘Tony’ en Bucaramanga encaja a la perfección con la finalidad de la Federación Colombiana de Golf», dijo De la Rosa, que agregó que Ciabattoni entregó una propuesta con la esperanza de la financiación de su proyecto.
De la Rosa anotó que espera que este apoyo al proyecto de parte del ente rector nacional se haga realidad. En caso de ser aprobada la propuesta, la Fedegolf podría financiar hasta un 50 por ciento de los costos totales de Ciabattoni. «La única limitación es el espacio, pero creo que desarrolló un proyecto bastante interesante allí, en el que se puede trabajar con los niños. Esa es nuestra principal preocupación», manifestó De la Rosa.
En nuestro país hay alrededor de 55 campos y solo dos son de carácter público. Las demás son semi o privadas. En el país de cerca de 45 millones de personas, De la Rosa estima que entre 15.000 y 18.000 son golfistas. Según las cifras oficiales de la Fedegolf, hay 14.103 jugadores con hándicap. «Hay mucha pobreza, pero también hay un mucha gente de clase media, clase media baja, que no tienen la oportunidad de jugar «, dijo Ciabattoni. «Básicamente dijo que esto es lo que quiero hacer. Si iba a venir a Colombia no iba a ir a trabajar a un club privado. Lo que quería hacer era ponerle el golf en las manos a la gente», sostuvo.
El campo abrió sus puertas en julio y Ciabattoni planea seguir extendiendo su radio de acción. Sigue buscando patrocinios y para ello ha hablado con las dos figuras más representantivas del golf colombiano, Camilo Villegas, jugador del PGA Tour, y María José Uribe, que recientemente pasó al plano profesional tras completar su segunda temporada en el equipo de la Universidad de UCLA. Con Villegas, su contacto ha sido a través de su agencia, IMG.
Uribe, que es de Bucaramanga y vive a pocos kilómetros del campo, tiene una misión similar en Colombia. Con su familia, creó la Fundación ‘FORE’, una organización que también pretende ayudar a niños en edad escolar, proporcionando las bibliotecas y centros de actividades como la danza y el arte. ‘Mariajo’ ayudó a Ciabattoni a hacer conexiones en Bucaramanga y está expectante por el desarrollo que Tierra del Sol puede llegar a tener. «Tengo mi fundación y espero poder recaudar un montón de dinero para ver qué pasa», dijo Uribe. «Definitivamente estoy interesada en su proyecto y sólo quiero ver cómo se desarrolla», complementó.
La jugadora santandereana, que aprendió a jugar en dos campos privados en Bucaramanga, reconoció la necesidad de una iniciativa de este tipo en Colombia. «Todo lo relacionado con Camilo Villegas les encanta a los niños y todos quieren aprender a jugar golf pero es un poco difícil cuando no eres socio de un club», reconoció. «Eso pasa cuando creces en un campo de golf, pero es difícil llevarles el golf a las clases bajas. Es complicado», comentó.
Con la apuesta favorable para incluir al golf en los Juegos Olímpicos, a partir de 2016, la iniciativa de Ciabattoni podría ser el comienzo de la expansión mundial de golf en un mundo globalizado. «Sólo puedo esperar que esto sea un éxito de aquí a siete años», dijo,» Por ahora, estamos enseñándole a un niño a la vez», puntualizó.




