Por Pablo Izaguirre
El golf es el deporte que más crece en el mundo y esto se cumple tanto en países desarrollados como en vías a mejorar. Aunque este deporte se consideraba clasista, hoy en día más y más personas de todos los géneros y nivel económico lo practican a lo largo y ancho del planeta.
El golf a nivel global
España, donde el crecimiento de jugadores federados ya casi llega al medio millón, presenta el mayor crecimiento en Europa. Sus cientos de campos son casi todos públicos. Existen hasta campos libres de mantenimiento, verdaderos «peladeros de chivo» donde pueblos enteros van en familia a jugar y pasar un rato divertido. Como negocio, y siendo España meca del turismo de recepción, se han dado cuenta que es un filón de dinero. Por ejemplo, la Andaluza y la Canaria explotan la potencialidad del golf como posibilidad de expansión y de ingresos inmobiliarios.
China es otro caso emblemático. La creación del complejo de Mission Hills, el más grande el mundo de su tipo con 12 campos de 18 hoyos y todas las facilidades de hospedaje y recreación alrededor, es ejemplo de la importancia que se le da a este deporte en Asia. Clase media china emergente busca el deporte e inversionistas crean campos públicos que permitan la expansión y cubrir los requerimientos crecientes de la población. Recientemente, el gobierno chino ha tenido que regular usos de tierra agrícola pues cada vez mas inversionistas quieren tomar tierras productivas en agricultura para convertirlas en campos de golf.
Argentina y Mexico son dos casos importantes. En Argentina el golf ha sido emblemático y es el país latinoamericano con mayor número de jugadores y campos. Esta condición de líder en la región más que mantenerle lo ha superado y hoy se desarrollan campos en las pampas y en el sur pero con fines turísticos para atraer al local y al viajero del exterior. México, en cada polo turístico del pacífico o del Caribe, ha creado resorts de golf de una belleza incomparable. El golf hoy en día atrae tanto como el mar. Los Cabos, Cancún, Acapulco y hasta zonas no marinas donde el golf es una buena opción de entretenimiento y de atraer turismo y expansión de los bienes raíces, se desarrollan bajo el paragua golfístico.
29 campos cubanos
Otro caso es Cuba. Satanizado el golf con la revolución, los dos únicos campos que la isla poseía en 1958 quedaron dormidos. El de La Habana quedó para los diplomáticos y el de Varadero abandonado. A raíz de la apertura de las inversiones turísticas esto cambió y los dos campos tomaron vida. En este mes, mayo 2010, el gobierno cubano aprobó la inversión extranjera para el desarrollo de 29 campos de golf con desarrollos inmobiliarios asociados y comercialización para turismo y extranjeros.
Golf = Satán
Venezuela es el único país que sataniza el golf, ayer se expropia un campo (de hecho un campo público, no privado) para construir viviendas SOBRE el campo y no alrededor de éste. Campos como los administrados en el pasado por PDVSA y abiertos a las comunidades se abandonan sin miramientos sobre a quién perjudica y sin miras de futuro. Cada día fluyen amenazas de expropiación de los campos existentes sin aviso ni protesto. Se establece una clasificación de golfista igual a aristócrata por tanto enemigo del pueblo. Visiones demasiado cortas para los tiempos que corren donde más que satanizar se busca utilizar las bondades que el golf provee.
Al igual que tantas otras acciones gubernamentales fuera de tiempo y contexto y completamente traídas de un pasado superado por la humanidad, en Venezuela se ve el golf como un demonio hijo del imperio que conspira contra el pueblo y busca su perdición.
¿Cuándo será el día que comprendan sus bondades, pues como deporte que bien puede ser masivo, crea fuentes de trabajo e ingresos por turismo y desarrollos inmobiliarios?
«Cosas veredes Sancho» y estoy seguro que en un tiempo las veremos.
Co Editor www.golfreportlatino.com
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