noviembre 23, 2021

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Chiqui Trillo. Marca-com

No, no se trata de ninguna canción de El Rey Elvis, aunque sí daría para escribir un blues. Habíamos visto golf en cementerios o cerca de ellos, golf en desiertos, pistas de esquí de fondo que en verano se transforman en campos de golf, campos de golf cubiertos o incluso campos de golf fronterizos cerca de un campo de minas, como en Corea o Kabul. Pero lo que nos fataba por ver era jugar al golf en un campo en los alrededores de la prisión federal de Luisiana, la «más sangrienta de EEUU».

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Me sorprendió leer esta noticia en la página de mis compañeros de Opengolf sobre el campo de golf público Prison View Golf Course, que se encuentra dentro de los terrenos de la Penitenciaría Estatal de Luisiana (conocida como «La prisión más sangrienta de América») y me sorprendió más aún leer que la dirección del campo la lleva el Comité de empleados de la propia prisión.

 

Este es uno de los 200 campos con los que cuenta el estado de Luisiana. En concreto Prison View G.C. es un recorrido de 9 hoyos, par 72 (se juega en dos vueltas desde diferentes tees), mide unos 5.500 metros, cuenta con 36 bunkers y obstáculos de agua que entran en juego en 16 de los hoyos. Muy apropiada la decoración de las esposas.

 

Quizá lo mas impresionante de este campo es que desde el Tee del 1, con una elevación de unos 80 metros, se pueden contemplar unas vistas maravillosas de este siniestro centro penitenciario, que aún conserva el corredor de la muerte y una cámara de ejecución. De entre las nueve prisiones que cuenta el estado de Luisiana esta es la única de máxima seguridad, no sólo en este Estado sino en todo los EEUU. Es también conocida como Angola Prison o el Alcatraz del Sur.

 

El campo se inauguró en junio de 2004 sobre unos terrenos que servían de pasto a las vacas y fue construido por los propios presos (sólo los de mayor confianza), aunque ni ellos (ni sus familiares) tienen permitido disfrutar de sus instalaciones. La idea surgió de la mente del último alcaide Burl Cain (en la foto de abajo), como aliciente para que los trabajadores de la prisión permanecieran también aquí los fines de semana, para acudir con rapidez en caso de emergencia. Y de ahí pasó a convertirse en un campo público, aunque con muchas restricciones.

 

El complejo cuenta con cancha de prácticas, green de prácticas y Casa Club que sirven snacks muy americanos. Una vuelta de 18 hoyos cuesta 10 dólares y se admite un máximo de 40 salidas por día.

 

Para poder jugar hay que reservar con un mínimo de 48 horas de antelación y por supuesto rellenar una completa ficha de los datos personales de los solicitantes, tanto, como si fueras a sacarte un visado permanente para los Estados Unidos. Vamos, que casi tienes que ir con el pasaporte colgado los 18 hoyos.

 

Por su puesto, ni los presos, ni los familiares ni siquiera los que visitan a los internos, tienen permitido jugar.

 

Otra de las estrictas reglas, es que el juego podrá ser suspendido en cualquier momento, así como todas las salidas programadas sin previo aviso y sin más explicación, según las necesidades de la prisión o a criterio del alcaide, y sin posibilidad de discusión. ¡Cualquiera!

 

Además, los jugadores deben dar su consentimiento para que sus vehículos y pertenencias sean registrados en todo momento por las autoridades locales. Y por si quedaba alguna duda, están absolutamente prohibidas las armas de fuego, drogas o alcohol u otros artículos de contrabando. La ventaja es que, en caso de vulnerar alguna de estas reglas, ¡todo queda en casa!

 

Pero los americanos no son los únicos. En Valencia el campo de golf de Foressos se encuentra muy cerca del Centro Penitenciario Valencia, Picasent. Es más, éste es un campo comprometido con el Medioambiente y utiliza un lago de grandes dimensiones (de los 13 lagos artificiales con los que cuenta el recorrido) que almacena el agua con la que se riega el campo. El sistema recoge las aguas residuales procedentes de la cárcel de Picassent, realiza un tratamiento terciario y después se utiliza para el riego del campo.

 

El diseño es del prestigioso José Gancedo y dentro de las principales particularidades destaca que posee el green más largo de toda Europa y también un green triple. Lo que supone un importante valor añadido.

 

Los americanos no son tan originales como aparentan. Aquí también tenemos nuestro golf de la cárcel y con menos restricciones.

admin