mayo 26, 2016

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La innecesaria exigencia de condiciones de juego perfectas en los bunkers, siempre va a requerir una considerable cantidad de horas -hombre. Este excesivo costo va ser pagado, indefectiblemente, por los propios golfistas.

Hazard – la mismísima palabra sugiere peligro, riesgo y un lugar a ser evitado. En las Reglas de Golf, un bunker es un hazard consistente en un área del terreno previamente preparado, normalmente una depresión, de la cual se ha sacado el césped y ha sido reemplazado por arena o algún material similar. En ningún lugar de las Reglas dice o se sugiere que las condiciones de juego en los bunkers deben ser firmes, uniformes y consistentes de un bunker a otro.

El diseño, ubicación, y cantidad de bunkers en cualquier hoyo en particular van a ser un factor significativo para la calificación del hoyo, pero las condiciones de juego de ellos no tienen ningún tipo de influencia en esta calificación. De todas formas, se tiene alguna previsión para ajustar la calificación en el caso de que existan condiciones de juego extraordinarias en los bunkers, como podrían ser, arena excesivamente blanda o piedras dentro del bunker.

La percepción de un número cada vez mayor de golfistas, no interesa cual sea su nivel de habilidad para el juego, es que las condiciones de la arena deben ser firmes, uniformes y los más cercanas posibles a la perfección. Creen que arena firme en un bunker y arena blanda en el siguiente es totalmente injusto. Si les siguiéramos la corriente a todos los golfistas, ellos deberían tener garantizado un perfecto asiento de pelota cuando un errático tiro de hierro 9 va al bunker, y no que, como a veces sucede, la pelota quede semi enterrada con aspecto de “huevo frito”. Como resultado, en muchos campos de golf se está invirtiendo casi la misma cantidad de horas hombre en mantener los bunkers, que las que se invierten en mantener los greens. La exigencia de bunkers perfectos se da tanto en canchas públicas como privadas y estos costos son finalmente pagados por los mismos golfistas.

Probablemente la percepción de los golfistas acerca de que tipo de pena deben esperar esté influenciada por lo que ellos ven en la televisión. A menudo se escucha a profesionales altamente habilidosos pidiéndole a la pelota “ándate al bunker” cuando su tiro de approach no va al green. Estos atletas, que hacen del jugar al golf su medio de vida y practican en forma rutinaria tiros de recuperación desde varios tipos diferentes de asiento de pelota en los bunkers, encuentran muy poca dificultad para sacar la pelota de bunkers intensamente mantenidos. De más está decir que ellos pasan un tiempo enorme puliendo sus habilidades para sacar la pelota de los bunkers. Como contrapartida, el golfista promedio, pasa la mayor parte de su escaso tiempo de práctica con el drive en la mano y casi nunca se lo ve practicando en los bunkers.

Malos diseños y/o construcciones nos van a dejar con serios problemas de drenaje y, como resultado, una mayor penalización. ¿Qué condiciones de juego de un bunker son consideradas inaceptables o injustas desde el punto de vista de la USGA? Primero, el límite del bunker debe estar claramente definido para determinar si la pelota descansa dentro o fuera del hazard. Límites de bunkers que están indefinidos por mal rastrillaje que hace que haya arena fuera del bunker, o la invasión de malezas, son problemas reglamentarios en potencia esperando la mejor oportunidad para hacer su aparición. La posibilidad de apoyar el palo, mover impedimentos sueltos y otras opciones que otorga el Reglamento, dependen de si la pelota está dentro o fuera del hazard.

Segundo, el sentido común nos indica que debe haber suficiente arena como para que el golfista no se lastime intentando sacar la pelota del bunker. Como regla básica, la “Green Section” (N.del T.: “Comisión de Canchas” de la USGA) recomienda aproximadamente de 10 a 15 cm. de arena en la base del bunker y de 5 a 10 cm. de arena en las caras del bunker. Se debe tener en cuenta que estos son lineamientos, no Reglas, para proveer un balance razonable entre el drenaje y la estabilidad de la mayoría de las arenas de los bunkers.

Tercero, los bunkers deben ser mantenidos de manera tal que se minimice la posibilidad de que una pelota se entierre completamente en la arena. Cuando una pelota desaparece en la cara de un bunker, lo único que se ve perjudicado es el ritmo de juego.

Los márgenes de un bunker deben estar claramente definidos, de manera que las Reglas de Golf puedan ser aplicadas para determinar si la pelota está dentro o fuera del hazard. Pese a ello, son hazards y, por lo tanto, no necesitan ser consistentes a lo largo de toda la cancha.

Un jugador puede notar que las Reglas de Golf son justas, pero no son muy compasivas con las desgracias que los golfistas puedan encontrar cuando tiran su pelota a un bunker. La etiqueta del golf indica que el jugador, antes de abandonar un bunker, debería alisar en forma cuidadosa, todas las huellas y marcas que él haya hecho en la arena. Sin embargo, puede suceder que se pueda dropear una pelota dentro del bunker, por ejemplo, para obtener alivio de agua casual, y la pelota se hunde en la arena, en este caso no hay opción de dropear de nuevo sin penalidad (Decisión de las Reglas 33 – 8/28). Si la pelota se hunde de tal manera que no se la puede ver, el jugador puede hundir la mano, rastrillar o utilizar cualquier otro método para encontrar la pelota. Sin embargo, si la pelota es descubierta y movida, debe ser repuesta en su lugar y vuelta a tapar al punto de que solo una pequeña parte de ella pueda ser visible (Regla 12-1). En esencia, dentro de un hazard, se requiere que la pelota sea jugada tal como se encuentra, con muy pocas opciones de alivio sin penalidad, comparadas con las opciones que existen a través de la cancha.

Es probable que nuestra actitud de tómelo o déjelo hacia el golf en los Estados Unidos tiene parte de la culpa de las poco razonables expectativas de condiciones de juego perfectas en un bunker que tenemos. Parece que la idea es: golpee la pelota tan fuerte como pueda y olvídese de la estrategia. Haga una visita a los links clásicos de Escocia y va a encontrarse con que los jugadores locales no tienen ningún problema en jugar hacia los costados o hacia atrás desde un bunker. Del mismo modo que ni siquiera consideran la posibilidad de declarar una pelota injugable dentro de un bunker y aceptar la multa, para tener la posibilidad de sacar la pelota del bunker en forma exitosa y hasta avanzar con su tiro. Tampoco va a encontrar muchos escoceses quejándose por arena blanda o arena dura en el “Hell Bunker” de la cancha de St. Andrews. Ellos parecen entender que la suerte, buena o mala, es una parte integrante del juego del golf.

En su famoso libro “El espíritu de St. Andrews”, Alister Mackenzie escribió: “Muchos campos de bajos recursos están haciendo un esfuerzo enorme para eliminar el factor suerte del juego”. Condiciones uniforme y ultra firmes en todos los hazards, realmente sacan el factor suerte del juego. Esto no significa que los bunker jamás deben ser rastrillados o que cada tiro que vaya al bunker va a tener la misma penalidad que aquel que va a un hazard de agua. Sin embargo, el delicado equilibrio entre una penalidad y la habilidad para recuperarse de un mal tiro ha sido trastornado cuando no se acepta otra cosa que un asiento de pelota perfecto dentro de un bunker. Es mejor aceptar un buen asiento de pelota en un bunker como buena suerte y lo opuesto como mala suerte, antes de empezar a discutir sobre lo que es justo o injusto en una zona de la cancha de golf que, en primer lugar, fue diseñada para ser evitada.

Los bunkers fueron, son y serán hazards. Se debe considerar que la suerte es parte del juego y no pretender tener un perfecto asiento de pelota cada vez que caemos en uno de ellos. Los bunker fueron diseñados para ser evitados y no para jugar dentro de ellos.

El fondo de la cuestión es que los bunkers son realmente hazards y no paraísos. Se está gastando demasiado tiempo y dinero en el esfuerzo inútil de proveer las mismas condiciones en todos y cada uno de los bunkers. La sombra, el drenaje, la cobertura del riego, el diseño del bunker y una cantidad de otros factores varían a través de la cancha e influyen en las condiciones de juego de los bunkers. En vez de quejarse acerca de su mala suerte en la arena, tome una o dos clases y practique. Después de todo fue Gary Player el que dijo “Cuanto más practico, más suerte tengo”.

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