Marcelo Barba
Mí recordado profe solía decirme: «si la bola no te quedó perfectamente apoyada sobre un buen ‘lie’ y no estás seguro de pegarle limpiamente… entonces, por más que te cueste aceptarlo usa un hierro; porque con una madera, desde ahí no será posible lograr una buena distancia ni ser preciso». Claro, en esa época aún ni se hablaba de los híbridos.
Menos mal que con los años aparecieron estas nuevas alternativas, con mucha tecnología; parecida a los últimos drivers, con metales livianos, cabezas regulables, varas más cortas y livianas, que poco a poco las marcas más reconocidas fueron incorporando y ofreciendo (algunas hasta las bautizan con el nombre de palos de ‘rescate’), aún a riesgo de que con el tiempo remplazasen a muchos hierros largos tradicionales. Y eso sucederá… pronto.
Un híbrido, física y básicamente es como cualquier palo de Golf; la diferencia radica en el diseño de su cabeza, que posee una cara similar a la del hierro, pero la parte posterior es media aglobada -como en las maderas- e inclusive más pesada que las de fairway.
Con este diseño especial, que mezcla a los dos esquemas (hierros y maderas) de ahí lo de híbrido, estas herramientas logran algo que todo golfista aceptará inmediatamente; la altura de vuelo de la pelota, que además caerá del cielo sin rodar tanto como con un hierro y la facilidad para realizar un impacto neto; con la posibilidad ‘extra’ de pegarle desde el rought e inclusive desde los cross-bunkers, con excelentes resultados finales.
Esta particularidad de los híbridos, que se advierte en cada tiro, se logra por el diseño de la cabeza. Su peso (importante) se distribuye más perimetralmente, sumándole a ello un inteligente desplazamiento del centro de gravedad hacia un punto más conveniente. Además -por si fuera poco- poseen una cara con una superficie de impacto (sweet-spot) más amplia e indulgente que la de un hierro. Ó sea, ofrecen el mejor de los mundos…
De esta forma, los jugadores han comenzado a reemplazar sus hierros 3 y 4 por Ej., con sendos híbridos de 19° y 22° (grados) respectivamente. Reemplazo bastante natural en los handicaps altos y medios, dado el grado de dificultad que supone ejecutar esos hierros largos versus la tremenda facilidad que presentan estos palos ‘todo-terreno’.
Como siempre, lo mejor que nos pueden recomendar y pasar, es que nos dejen probarlos, ejecutar muchas pelotas desde distintos ‘lies’ con ambos elementos. Es decir, el hierro tradicional que usaríamos en cada caso y -acto seguido- el híbrido que lo reemplazaría. De dicha práctica uno debería obtener sensaciones nuevas: del swing, de su potencia, del vuelo y de la distancia que recorrerá la pelota; y en base a ello, la mejor sugerencia que puedo transmitir como usuario y jugador de híbrido, es la de elegir y finalmente adquirir algo bueno, conocido y de marca (naveguen por Internet que hay muchísimas ofertas).
Lamentablemente -esto pasa siempre- cuando algo nuevo impacta en el mercado… casi inmediatamente aparecerán híbridos de marcas desconocidas y lo que es peor, las copias fraudulentas de marcas re-conocidas, usando hasta sus famosos logotipos. Obviamente se ofrecerán a precios muy tentadores. Frente a este riesgo, no quedará otra alternativa más que adquirir el equipamiento en tiendas serias, con garantías reales, aunque debamos pagar un precio más «razonable» (acorde con la marca, la calidad y el respaldo).
Superando el tema comercial, que no es menor, la decisión final de incorporar esta nueva posibilidad a nuestra bolsa, pasará lejos de la moda y más cerca de la funcionalidad que nos ofrecerán los híbridos, que a mi humilde entender, son fantásticos y prácticos…
Pruébenlos y cuéntennos sus propias experiencias.
Hasta la próxima
Marcelo H. Barba




