agosto 16, 2017

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Marcelo H. Barba

Sabido es que cuando nuestra pelota cae en esa zona no podremos más que mirarla, lamentarnos y rezar para que no ruede más y caiga al agua; elegir el mejor palo para la ocasión y golpearla tal como se encuentra, sin modificar absolutamente nada, sin moverla o siquiera rozarla, es como una bomba activada…

hazard-agua

Más allá de nuestra querida y amigable arena que tratamos días atrás; sea que aterricemos en un bunker de fairway (cross-bunker) o en alguno de los que protegen al green, la pregunta ahora es:

“¿Qué pasa con los hazards que están pegados al agua, sobre un terreno malo, en declive y que ante nuestra vista cae y desaparece en la laguna…?”

Esos sitios son visitados con alguna frecuencia y si no observamos las marcaciones que indican sus condiciones (y prohibiciones idénticas a las que se aplican en la arena), podríamos llegar a cometer infracciones y penalidades que se sumarán a los golpes que ejecutemos para intentar sacar a nuestra pelota de ese lugar. Pero además, estará en juego nuestra integridad física… ya verán.

Recuerdo y seguramente todos los golfistas que lo vieron recordarán, los mágicos golpes –exitosos por cierto- de muchos profesionales que resolvieron con destreza y experiencia, la sacada desde hazards muy complicados, que para cualquier amateur como nosotros hubieran sido imposibles de resolver en un solo intento. Los hemos visto quitarse sus zapatos y meter sus pies en el agua para impactar a su pelota semi-hundida (generando una explosión de agua y barro) para dejarla posada sobre el green muy cerca de la bandera. Una demostración casi extraterrestre.

Algunas de mis Tragi-cómicas experiencias que transmitiré, hacen que trate a este tema de los hazards (en particular los próximos al agua), con cierto nivel de respeto, por ejemplo:

• Si la pelota que se dirigía hacia el agua se detuvo, e inexplicablemente quedó ‘sostenida’ por algún pasto o ramita, de esas que puso nuestro ángel guardián, sobre un terreno en bajada hacia el agua (obviamente dentro del hazard), hoy no trataría –ni siquiera intentaría- repetir aquello que una vez me llevó a darme un hermoso chapuzón aferrado a mi hierro 9, como si éste fuera a salvarme de semejante payasada… aunque confieso que me ayudó a salir (aunque embarrado y mojado).

• Con esto que cuento, quiero identificar algo que en aquella época ‘de pura adrenalina’ no analicé más fríamente (y no es que ahora me falte adrenalina, sino que con los años uno va enriqueciéndole la mezcla…), por eso hoy, considero ‘fundamental’ en toda ejecución el armado previo de un buen Stance, es el seguro del resto…

• Es decir, que antes de intentar un mínimo ensayo de swing, sobre todo en malas condiciones de piso, deberíamos asegurar que nuestros dos pies estarán sólida y firmemente apoyados sobre algo que también debería devolver esa misma calidad de firmeza (pero el barro no lo hace, lamentablemente…).

• Es más, diría que de no poder lograr una base de apoyo confiable como para realizar un swing ‘controlado’, me resulta más ejecutivo y productivo declarar injugable a la pelota y continuar –seco- según indican las reglas que ya conocemos sobre el tema.

Casi todos los hazards cercanos al agua poseen un declive hacia la misma, con menor o mayor pendiente que nos impedirá posarnos/plantarnos con nuestros dos pies al mismo nivel, a partir de aquí, el primer desafío será acomodar nuestro físico para obtener un buen equilibrio. Más allá de las indicaciones profesionales que puedan obtener de un buen profesor, les cuento qué cosas haría yo (después de haberme caído grotescamente al agua):

• Compensar el peso del cuerpo adecuadamente, cargando más la pierna que queda abajo como si intentásemos hundir –aún más- nuestro pie derecho (o el izquierdo para los zurdos) sobre la parte más baja del terreno.

• Una vez logrado el supuesto equilibrio-estabilidad, habrá que practicar un swing sin ningún palo (sin rozar ni tocar nada del lugar) y luego de ajustar lo necesario, si todavía estamos secos, tomar el palo y pegarle, acompañando al golpe con todo el cuerpo, como si uno quisiera salir caminando detrás de la pelota. Esto que les digo aquí, no lo hice… Lamentablemente hice lo contrario y terminé sentado en la laguna, dado que mi ‘finish’ terminó sobre mi pierna derecha, retrocedí y mi cuerpo se inclinó hacia el agua, o sea… tremendo culazo al charco.

La siguiente cuestión (yendo de a una) será qué palo utilizar… Dependiendo de los pastos que veamos, del barro, y de las condiciones en que se encuentre apoyada o semi-enterrada nuestra bola.

• En mi caso, no dudo y permuto un tiro de precisión por otro de fuerza y mayor firmeza en el golpe, porque el objetivo ahora y ahí, será quitarla de hazard y (si es posible) dejarla sobre el green o en la carpeta del fairway para hacer otro tiro de recuperación.

• Evitaría utilizar los wedges, sands y Lobs de más de 54 grados, dado que por lo general terminarán clavándose en el barro (dependiendo del “bounce” del palo, tema para analizar en otra nota) si no fuimos lo suficientemente firmes en la ejecución… en fin, sin complicaciones raras, me inclinaría por algo más cercano a un hierro 8.

• Si en cambio, la pelota se deslizó al agua y descansa a pocos centímetros de profundidad, si además hay buena transparencia y si se pueden observar sus condiciones (muchos condicionantes, no?), como por Ej., si se apoya sobre una piedra o cualquier tipo de elemento suave (arenilla, barro, limo, etc.); mi sugerencia antes de quitarse sus zapatos y que metan las patas al agua son:

Cuidar sus palos, no dejen un pedazo del mismo al lado de la bola que quisieron impactar, que ni siquiera se movió…

El agua actúa como un freno tremendo cuando el palo se sumerge, con lo cual, si desean pegarle a una pelota tapada por agua deberán hacerlo con todas las fuerzas que tengan, y no exagero nada.

Sepan también que ese color verdoso que muestran las piedras hundidas (sobre las que apoyarán sus pies para ejecutar) es moho o verdín, que patina y hace que no tengan adherencia nuestros pies… será como pisar aceite o manteca -es otra de mis experiencias nefastas…-

Además, todo lo que hagan en esta zona, le suma golpes a su cuenta.

Este tipo de ejecuciones -a mi juicio- es para golfistas de bajo hándicap o profesionales (dado que se mojan o caen al agua con mayor estilo…). En nuestro caso, haría de cuenta que la pelota se hundió en el medio de la laguna y listo… Pero si de todas formas quieren sacarse el gusto no se queden con las ganas, mójense con fe y avísenle a los demás que van a salpicar mucho.

• Otra causa asociada a la generación de errores, es que cuando se ejecutan este tipo de golpes desde el agua, barro o zonas con pisos complicados, naturalmente se cierran los ojos o se quita la vista del punto de impacto del palo con la pelota, es una reacción instintiva y difícil de evitar, nuestros ojos se cerrarán siempre para tratar de protegerse de cualquier elemento que vuele hacia ellos. Está de más ampliar cualquier concepto sobre este punto crítico para el golfista, ya lo hemos escuchado hasta el hartazgo… HAY QUE MIRAR LA PELOTA.

• Casi de forma idéntica a lo que sucede con la arena; si bien aquí es poco probable que podamos realizar un swing completo y con finish, hay que evitar frenar el palo en el impacto. Se deberá acelerar la velocidad en el ‘chip’ y terminar el golpe con firmeza, de otra forma sólo moveremos nuestra pelota unos pocos centímetros o la enterraremos más. Además, tengamos en cuenta que esta ejecución deberemos hacerla exagerando nuestra ‘sentada’, es decir, flexionando un poco más las piernas; eso nos asegurará bajar el centro de gravedad y redundará en un mejor control de todo el equilibrio corporal cuando lo hagamos en un sitio desnivelado.

Lo realmente importante en las ejecuciones en un hazard, además de llevar una toalla, es impactar a nuestra bola tal y como se la ve; sin que nuestras preparaciones y prácticas para el golpe modifiquen o toquen el pasto, ramas, arena o cualquier otro elemento que circunda a la pelota. Lo único permitido es impactar la bola. Cualquier otra acción, como un swing de práctica que toque la tierra o el pasto dentro del hazard (por Ej.), será considerada una infracción y generará penalidades, tal como si estuviéramos en un bunker.

Hasta la próxima y suerte con esos tiros sucios y eventualmente ‘mojados’…

Marcelo H. Barba

 

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