octubre 6, 2020

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Marcelo H Barba

Si señores… con ella también apareció la esperada “autorización gubernamental” (hasta dónde hemos llegado…!!) para poder jugar Golf, en una cuarentena eterna y prácticamente política y dictatorial, es decir, sin ninguna razón médica que a esta altura del tiempo la justifique científicamente.

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Los argentinos, nuevamente, advertimos que fuimos usados como en otras ocasiones, ahora con la excusa de una pandemia (real), pero perfecta para que algunos políticos sacaran provecho y, como si se tratara de una bendición y excusa divina (que irónicamente bautizaron como “cuarentena”), se abrazaron a la circunstancia para desdibujar, ocultar o distorsionar otras variables socio-económicas que se derrumbaban. A 180 días de haber decretado un aislamiento obligatorio e ilógico, no les quedó otra opción más que ‘ceder’ con algunas libertades que todos reclamamos.

Entiendo cierta razonabilidad en evitar el contacto directo de grupos numerosos de personas, el uso del transporte público y la asistencia a eventos donde se concentre mucha gente (festejos, fútbol, etc.); pero creo que en el deporte deberían comprender que el uso de protocolos precisos puede liberar su acceso y ejecución por todos los aficionados.

A mi entender, no quedará otra opción más que aprender a convivir con este y cualquier otro bicho que aparezca. Deberemos continuar con nuestra vida de una forma responsable e inteligente, con o sin vacunas, generando nuestros anticuerpos que tarde o temprano terminarán por protegernos; pero mientras suceda no es lógico dejar de trabajar ni realizar nuestras rutinas normales, con barbijos y respetando protocolos de distanciamiento lógico.

Manifestamos una alegría indescriptible al comunicarnos con nuestros amigos de siempre, para transmitirles que además de disfrutar la primavera ahora podíamos volver a pisar un campo de Golf… emergiendo de las profundidades y aislamiento que nos mantuvo seis meses alejados del sol y del aire puro.

Obviamente el acto lógico siguiente, fue coordinar una reserva eligiendo el horario más cercano a la apertura del juego, o sea a las 7:30 AM ni bien comenzaba a tomar fuerzas un sol radiante que nos acompañó todo el recorrido…

En lo personal, sentí la misma ansiedad que hace 35 años, cuando me preparaba para jugar mis primeros partidos y todo me parecía nuevo, desafiante. Hasta dormí poco la noche anterior y me desperté como tres horas antes de lo ‘razonable’.

La cuestión fue que nos encontramos en tiempo y forma en una excelente cancha de Golf que tuve el placer de conocer por primera vez. Finalmente nos preparamos para comenzar el recorrido de sus 18 hoyos, y aunque las piernas no me respondieron a partir del hoyo 10, igualmente mi cerebro hizo lo suyo y ordenó todo para que llegase al final del partido.

Estar fuera de ritmo nos costó físicamente a todos. Aunque finalizamos (…en 5 horas !!) cansados y medio agarrotados, creo que el pensamiento común fue el de volver a encontrarnos en la próxima semana…

Es asombroso notar cómo nuestro cerebro registró, guardó y ahora recupera ante cada golpe que pretendemos dar, cada uno de los movimientos y técnicas que oportunamente aprendimos y que no practicamos en más de 6 meses. Todo está ahí… nada se pierde. Es maravilloso.

Obviamente que retomar o ‘volver’ al régimen y estado deportivo (el mío fue y será calamitoso, siempre) en que nos sorprendió esta pandemia será laborioso, lento y progresivo ya que dependiendo de: los kilos acumulados; la inactividad muscular; nuestras edades; etc., será como mínimo un trabajo disciplinado, que requerirá varios encuentros y recorridos. Alto sacrificio que estoy dispuesto a realizar sin siquiera quejarme, por supuesto…

Paralelamente confieso que comencé con un régimen de comidas que me ayudará a perder algunos kilos (¿sienten las carcajadas de mi esposa…?) pero aunque la incrédula no me crea, comencé por ponerle baterías nuevas a la balanza, para que cada mañana me indique cómo disminuye la cifra… eso sólo ya es comenzar seriamente (¿o no?).

Ahora esperaré (mientras nos esforzamos) día tras día, a ver los resultados físicos; a acumular la ansiedad para el próximo fin de semana y a regular mis esfuerzos. Esto quiere decir que si no puedo con los 18… me conformaré con 12, por Ej., y terminaré tan contento y pleno como si hubiera hecho 36 hoyos.

Espero que todos disfruten, que volvamos a los campos de Golf, que recuperemos la libertad que jamás debimos perder en esta desagradable pandemia. También espero que puedan encontrarse los mismos amigos y no descubramos ninguna dolorida ausencia…

Hasta la próxima.

Marcelo H. Barba

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