OLIVER MARTÍNEZ, PSICÓLOGO DEPORTIVO, ANALIZA LOS FACTORES EMOCIONALES Y/ PSICOLÓGICOS MÁS IMPORTANTES.
UNA PARTE FUNDAMENTAL PARA JUGAR A GOLF SON LOS DIFERENTES ASPECTOS PSICOLÓGICOS. INFLUYEN TANTO O MÁS QUE LOS FÍSICOS A LA HORA DE JUGAR.
El golf es un deporte individual, por lo tanto tiene menos variables psicológicas que los deportes de equipo, ya que la jugadora de golf no tiene que interactuar con más miembros de un grupo, sino que su rendimiento depende exclusivamente de el/ella misma exclusivamente.
Los elementos que debe de controlar se reducen al campo (hoyo, bandera, hierba, distancia, tipo de trazado..), condiciones climáticas, handicap, contrario/s, pelota y palos.
Sólo un 10% aproximadamente del tiempo de juego se está «en acción», por lo que entre hoyo y hoyo disponemos de hasta un 90% del tiempo para reflexionar sobre múltiples variables que pueden ayudarnos a afrontar cada hoyo en las mejores condiciones. Para estar óptimamente preparado desde el punto de vista psicológico, la jugadora debe dominar las siguientes variables:
Motivación: Es importante buscar la sensación de «hoy tengo ganas de jugar», a la hora de afrontar un campeonato o un recorrido, ya que nos predispone de una actitud positiva y una energía que mejorará nuestro estado de activación y concentración en los momentos clave del juego. El planteamiento de objetivos es una técnica que nos ayudará a reforzar nuestra motivación.
Control de la tensión: Ajustar nuestro nivel de relajación- activación a la hora de ejecutar cada golpe es fundamental para tener «el control del juego». Debemos identificar si nuestra musculatura en general y la de los brazos en especial, está tensa o relajada para ajustarla a su nivel óptimo de activación que nos garantice la máxima precisión en el golpe.
Concentración: Podríamos decir que es la variable más importante en el golf. Consiste en focalizar la atención exclusivamente en lo que realmente es importante en el momento del golpeo, evitando la interferencia de pensamientos que no tengan que ver con la tarea, así como estímulos que son irrelevantes. Por poner un ejemplo, si una jugadora antes de realizar un swing, en lugar de estar pendiente de la posición de pies, brazos, palo, bandera, etc. empieza a pensar que hace viento o qué preparar de comida cuando acabe la partida, seguramente no ejecutará el golpe de manera eficiente.
Toma de decisiones: Debemos leer en nuestra mente cuál es el momento ideal en el que hay que golpear la bola (ni un segundo antes, ni un segundo más tarde de cuando estamos preparados, sobre todo en golpes muy cercanos). También es importante tener claro qué palo es el más adecuado para cada situación y qué tipo de golpe nos dará más rendimiento (efecto, etc.)
Técnicas más utilizadas desde la psicología del deporte:
Visualización: Es una técnica muy utilizada por los psicólogos con los deportistas en la que recreamos en la mente imágenes de la «ejecución perfecta», para posteriormente ejecutar la acción lo más parecido a la ejecución que hemos imaginado. Dentro de las imágenes que visualizamos podemos tener en cuenta, aspectos como la hierba, el palo, el golpeo, las condiciones climáticas, la distancia entre la bola y el hoyo, la pendiente, etc. Se recomienda utilizar esta técnica en los entrenamientos para poder aplicarlo a cualquier tipo de competición.
Planteamiento de objetivos: Consiste en identificar lo que realmente necesitamos hacer para conseguir los objetivos. Las estrategias son el camino para llevarlo a cabo y el planteamiento de hábitos y rutinas los ayudarán a automatizar movimientos y decisiones que nos ayudarán a optimizar el rendimiento, y evitar improvisaciones que nos puedan desconcentrar.
Técnicas de relajación y activación muscular y mental: Hay múltiples, pero una muy recomendada es la RMP (Relajación Muscular Progresiva) de Jacobson, que nos ayudará a identificar zonas musculares que posteriormente necesitarán tensarse o destensarse en función de cada situación.
Autoconfianza: Es la base de cualquier jugadora que quiera mejorar su handicap o competir a buen nivel. El tener un grado adecuado de confianza nos ayudará a no tener pensamientos negativos y a sobreponernos ante cualquier adversidad durante la competición. Es importante destacar que conviene tener el grado justo de confianza, en el sentido que un exceso de autoconfianza nos puede jugar una mala pasada, así como un defecto de la misma.




