Pensar en Golf… y sin hablar.

 

Marcelo H Barba

Mientras jugamos, probablemente hacemos cosas que son incompatibles con las metas que nos fijamos. ¿Verdad…?

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Esto es cuando queremos jugar bien y tener un buen score, pero no somos consecuentes con nuestras actitudes ni contribuimos mínimamente para que podamos lograr nuestro objetivo. Leer más …

Publicado: 19 enero, 2021 - Por admin - Leer mas...


Quema esas fotos…!!

marcelo barba  mhbarba@gmail.com

Pensé que debería encontrar una explicación lógica para deducir definitivamente que pasaba con ese hoyo en particular, dado que por algún motivo, antes de jugarlo ya intuía que me iría mal, como siempre…

Cada vez que lo enfrentaba terminaba en el agua ó sumando golpes; rematándolo en doble boggie como mínimo. De alguna forma había grabado en mi mente un video que reproducía fielmente una serie de errores -inesperados- que me desconcertaban.

Analicé cada punto. Lo estudié con objetividad para descubrir si se trataba de un hechizo brujo ó de mi ‘mala predisposición’… y recién ahí me acerqué un poco a la respuesta.

Después de asesorarme más, llegué a la conclusión que ese “efecto-brujo” es Mental. Que les pasa a otros golfistas también, que sin ninguna explicación aparente llegan a un determinado lugar (siempre es el mismo hoyo) y cumplen con su “Profecía Auto Cumplida…” Leer más …

Publicado: 5 enero, 2021 - Por admin - Leer mas...


Consideraciones sobre elementos de Golf (¿por qué los usas…?)

 

Marcelo H. Barba

Si, reglamentariamente sabemos que no podemos cargar más de 14 palos en nuestra bolsa, pero la realidad es que llevamos esa cantidad sin haber estado convencidos de utilizarlos, es más, si pudiéramos llevaríamos 30 !!

Unknown

Creo que hasta podríamos comparar la bolsa de palos con una buena y completa caja de herramientas.

Para quienes gustan este tipo de elementos (me encantan las herramientas), al ingresar a algún ‘súper’ del tipo Walmart por Ej., en el sector de ferretería no puedo dejar de ilusionarme con los materiales exhibidos. Si pudiera me llevaría hasta una sierra para árboles…

Si pienso en las mujeres, creo acercarme con un modelo similar observando la bolsa (la cartera que utiliza para salir a la calle) de mi propia esposa, que no está lejos de parecerse a una caja de herramientas. Diría que asombraría al mejor mago del planeta cuando comience a sacar uno a uno los elementos que guarda… y obviamente, todos clasifican como ‘vitales’… e imposibles de no llevarlos consigo.

Con nuestra bolsa de palos, pasa algo parecido. Si mirásemos detenidamente el estado de los ‘grips’ (empuñaduras) de cada palo, notaríamos que algunos tienen la apariencia de no haber sido utilizados desde que los compramos. Díganme si acaso el grip del sand presenta el mismo desgaste que el del hierro 3… Fíjense el estado de las caras y sus estrías.

Para mí la respuesta a esta ‘exageración’, si me permiten el eufemismo, pasa por otro lado. Cuando queremos imitar a los grandes profesionales en sus estilos, en su perfección, en su juego en general… y no podemos; sin embargo nos resultará más fácil emularlos, adquiriendo las mismas marcas y elementos que ellos.

Más allá de ser una cuestión de márketing (inyectado a nuestra mente con miles de horas de campañas televisivas, revistas, etc.) existe una cuota personal de imitación –inconsciente- que hace que, quien se considere ‘golfista’ y además desee que lo identifiquen como tal, deberá parecerse con el mismo atuendo y elementos que transporta un verdadero ‘Sr. Golfista’; es decir, en sus ropas, zapatos, guantes, gorras y por supuesto en una bolsa con 14 palos… de ser posible de la misma marca y modelo.

No olvidemos que, en cierta medida, el Golf además de considerarse una verdadera disciplina, no deja de ser un hermoso y divertido “juego” y como tal, enciende nuestro natural perfil lúdico.

Esto nos retrotrae a nuestra infancia; donde para serlo también había que parecerlo… Es decir, cuando jugábamos a los Cowboys deberíamos tener como mínimo, un sombrero de Cowboy, algún revólver en la cintura y de ser posible un par de botas… del mismo modo que, quien oficiase de indio, debería tener todo su aspecto con pluma, arco y flechas.

Entonces, si ‘jugamos’ a ser golfistas, ¿cómo no vamos a tener todo eso que tiene un Golfista profesional de la tele…? Además de serlo deberemos parecernos. Funciona así.

Tuve la fortuna de ver la película de Severiano Ballesteros (“Seve”) que a modo de crónica, nos muestra la historia de este maravilloso Golfista desde su etapa de niño campesino, amante del Golf desde su adolescencia, viviendo en un seno familiar austero, donde cada cual se ganaba el sustento duramente. Seve, tuvo siempre la esperanza de ser jugador y Campeón. Muestran cómo comenzó su grandiosa experiencia usando su único y primer palo, un hierro 3 armado por él mismo, con una cabeza real que le regaló uno de sus hermanos y una vara de madera que Seve le ató a la misma. Ese único elemento le sirvió tanto para el fairway, como para los bunkers, las salidas y los approaches…  Algo que a mi juicio deberían ver todos los amantes de este deporte.

En otra oportunidad asistí en un club, a una charla para jóvenes golfistas que impartía el Maestro Roberto De Vicenzo. Me ‘filtré…’entre los chicos que escuchaban al Maestro que les decía cómo con un hierro 3 (precisamente), modificando el stance y el tipo de swing- se podía dejar a la pelota muy cerca de las banderas de 20, 50 y 100 metros. Les hablaba de la confianza que uno en definitiva genera con sus palos y de la mucha práctica. Decía que se podría recorrer todo un campo de Golf utilizando exclusivamente un hierro 7, por Ej., inclusive para usarlo desde la arena.

No me considero trasgresor pero sí un profundo cuestionador, trato de encontrarle las explicaciones (que puedo) a cada situación, como por ej., al ridículo uso que se le da al guante en la mano que toma al palo.

Créanme que es un elemento absolutamente innecesario para ‘nuestro nivel’ de golfistas, ya que nace y se utiliza en los niveles donde se practica diariamente (más de 4 horas diarias), se compite semanal o mensualmente y se trata de evitar callosidades o durezas incómodas para obtener la mejor sensibilidad a la hora de ser precisos. Eso también explica el motivo por el que los profesionales se quitan el guante cuando utilizan su putter sobre el green…

Cuando señalé ‘nuestro nivel’ de golfistas, me referí al segmento de amateurs al que pertenecemos, que muy rara vez (nunca) practicamos más de 4 horas cada día, ni tampoco intervenimos en torneos como los profesionales. Pero más allá de eso, no se nos debe escapar del análisis, el swing y las velocidades que imprimen los ‘Pro’ en cada uno de sus golpes, respecto de los amateurs; mientras que el 90% de los jugadores de ‘nuestro nivel’ raramente supera una velocidad de swing de 60/70 MPH (Millas por Hora), el de los profesionales ronda y a veces supera los 120 mph.

Como ejemplo, menciono con orgullo a un gran exponente sudamericano, Jhonattan Vegas, que registró la velocidad más rápida de cabeza del palo, con un golpe a 134.33 Mph (medido por computadora). Imagínense cómo le quedarían sus manos luego de horas y horas de práctica, si no utilizase alguna protección para sus palmas…

Sin embargo… todos los amateurs (lejos de llegar a igualar semejante potencia y velocidad) utilizamos el inexorable guante, muy especial, vistoso, de colores, con alguna publicidad y por supuesto, costoso…

Voy a ser aún más incisivo (pidiendo disculpas anticipadas a las conocidas marcas de palos de Golf):

Todos hemos adquirido nuestro equipo (me refiero a los hierros y maderas) ya sea que fueran usados o nuevos, fuimos a una tienda, elegimos dentro de nuestros presupuestos a las mejores marcas (obvio no cualquier marca, sino aquellas que usan los profesionales) compramos orgullosos nuestros palos y los cargamos en una bolsa: Al rato salimos al campo con la mejor expresión de felicidad… por sentir que ya pertenecíamos.

A la hora de comprar los palos, casi ninguno de los amateurs que conozco (me incluyo en mis primeras experiencias) tuvo la mínima precaución de probar e intentar otras opciones más ‘adecuadas’ a nuestro cuerpo, altura, swing, etc. Compramos elementos ‘estándares’ que obviamente también son aptos para Carlos, Sergio, Juancito y fulanito, como si se tratara de una prenda de vestir de talla “Medium”.

No obstante, como dije en otra nota reciente, referida a la Maduración de nuestro juego y a las exigencias que nosotros mismos nos iríamos proponiendo con el tiempo, a medida que alcanzáramos cierto nivel de experiencia, comenzaríamos a notar que no todo es lo mismo ni igual… que nos haría falta ‘algo más’ que nos ayudase a ajustar técnicas y habilidades. Un fitting, por Ej.

Recién después de atravesar por un proceso de fitting completo, con una guía y orientación profesional con cada elemento a testear, estaríamos en condiciones de elegir cuál sería la mejor varilla en función a nuestra velocidad de swing, para que cada uno de los palos que utilizamos en el campo rinda al máximo. Cuál debería ser el mejor loft para nuestras maderas y si realmente necesitaremos cargar por Ej., con un hierro 3 o un híbrido. Todo eso… sin siquiera hablar de marcas o modelos en particular.

Cuando miremos nuevamente dentro de nuestra bolsa de palos, qué cosas llevamos y para qué las utilizamos… así como cuando nos pongamos el infaltable guante en alguna de nuestras manos, o determinado gorro sobre nuestra cabeza, si es que no cobramos ningún dinero por publicidad, pensemos un minuto en esto que les digo aquí: en el real motivo y justificación de su uso. De la misma forma que cuando queramos sacarle mucho rendimiento a los palos ‘comerciales’ que alguna vez compramos y no podamos sino a través de un análisis de fitting.

Tal vez estemos intentando usar un martillo para ajustar un tornillo y nadie nos advirtió que no es la herramienta adecuada, o probablemente, nuestro físico haya sufrido algunos cambios con el tiempo (la edad, la disminución de  potencia) y por fin necesitemos ajustar la dureza de las varas y recurrir a un cambio muy positivo. Nunca es tarde.

Que disfruten del Golf entre amigos y siéntanse respaldados por las mejores marcas…!!

Hasta la próxima.

Marcelo H. Barba

Publicado: 2 diciembre, 2020 - Por admin - Leer mas...


Y todo por no marcar la bola…

Marcelo H. Barba

La simple acción de hacerle una pequeña marca a la pelota que usamos para el juego, más allá de las que trae de origen, es una medida inteligente que nos ahorrará discusiones, multas, eventuales errores y enojos con otros compañeros de juego.

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Ej.: Tira Roberto…, tira Juan… y hace lo propio Alfredo… Todos salen caminando para encontrarse con su propia pelota y realizar sus segundos tiros, pero como también juega la casualidad, tanto Roberto como Alfredo van a parar al mismo sitio, digamos que sendas pelotas (blancas, esféricas, de la misma marca y sin ninguna identificación especial que las distinga) están ahí, separadas por escasos centímetros una de la otra.

Aquí aparecerán algunos escenarios interesantes para analizar:

a)     Que alguno o ninguno recuerde con qué pelota jugaba… con lo cual, posiblemente nadie se pondrá de acuerdo con la propiedad de cada esfera. Habrá que tener paciencia y hacer de cuenta que cada cual perdió su pelota, retroceder hasta el sitio donde se ejecutaron los tiros y volver a impactarlas sumando la multa correspondiente que indican las reglas para estos casos y para cada jugador.

b)     Que alguno reconozca como propia a una de las pelotas encontradas, pero el otro no… con lo cual vale lo indicado arriba pero sólo para uno de los golfistas.

c)     Que ante la imposibilidad de identificar fehacientemente la pelota encontrada se genere una discusión –intransigente-, se atrase el juego y se deba recurrir a una ayuda externa que indique una salida más formal al inconveniente.

Para estos casos, para tratar de demostrar la propiedad de una pelota con algún ‘antecedente’… se me ocurre demostrarlo por la vía de la confianza, es decir, si compramos una caja o tubo de 3 pelotas, podríamos exponer que la no identificada formaría parte del trío que adquirimos, ya que por su estado, marca y número coincidiría con las otras dos pelotas que aún resguardamos, con lo cual, por esta vía ‘podríamos’ demostrar –lo digo potencialmente- el origen de la esfera, aunque todo será relativo y como suele suceder con el Golf, siempre dependerá del grado de honestidad del propio jugador.

Ahora bien, si ambas pelotas en disputa no se pueden identificar ni diferenciar, la cosa es de rigor para ambos jugadores y habrá que aplicar las Reglas 12-2 y 27-1, considerando a ambas pelotas perdidas. Aun así, cuidado cuando la pelota se encuentra medio enterrada en el rough o con dificultades para observarla, porque habiendo anunciado previamente la intención de identificarla (a su compañero, marcador o co-competidor) y la misma se toca y/o se rota; el jugador que lo haga incurrirá en una penalidad por tocar la pelota de manera distinta a como lo establecen las Reglas (Regla 18-2a), salvo que previamente hubiera marcado su posición.

Según las Reglas 12-2 y 20-1, la pelota puede levantarse -o tocarse y rotarse- con el propósito de identificarla, pero después de marcar su posición. Si el jugador hubiera marcado la posición antes de rotarla, no habría penalidad, suponiendo que la pelota al rotarla no se hubiera limpiado más de lo necesario para identificarla.

A este punto, queda claro que hacerle una marca de identificación a nuestra pelota, terminará siendo un gran negocio para todos, especialmente para nuestro propio score…

Finamente sólo me queda proponerles buena creatividad, para elegir y colocar una marca las ‘esferas’ que identificarán como propias… y como siempre, desearles suerte en su próximo encuentro.

Hasta la próxima.

Marcelo H. Barba

 

 

Publicado: 26 noviembre, 2020 - Por admin - Leer mas...


Hice lo que pude… Dedicado a las Chicas

 

 Marcelo H. Barba

Después de explicaciones, idas, venidas, profesores… e instrucciones, no me quedó otra que abdicar en mi intento de convencerla para que jugásemos juntos.

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En realidad hice un esfuerzo y hasta conseguí un buen profe, pero como a mi esposa no le atraía el Golf era casi imposible persuadirla, sobre todo, por lo que significaba su decisión en términos de compromisos horarios, de prácticas y algunos cambios de hábitos (alejarse un poco de sus amigas precisamente los fines de semana, cuando podíamos dedicarle horas a la práctica y al juego).  Leer más …

Publicado: 17 noviembre, 2020 - Por admin - Leer mas...


El otro yo del Sr. Golfista…

Marcelo H. Barba.

 

Todo se inició cuando “Jaure”, un amigo de nuestra tradicional línea de juego, hizo un comentario sobre el nivel de hipocresía que se observa en el Golf… Me dijo: ¿por qué no escribes algo sobre este tema…?

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Lo miramos sorprendidos pero enseguida entendimos a qué se refería, es decir, a los falsos ‘piropos’ que normalmente nos propinamos los unos a otros cada vez que ejecutamos un tiro… ¿Somos sinceros…?
Allí mismo comenzó un divertido diálogo y nos imaginamos algunas frases célebres que intentamos traducir desde ‘el otro yo’ del hipócrita, festejando cada ocurrencia y pensando una larga lista de situaciones típicas.

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Publicado: 15 octubre, 2020 - Por admin - Leer mas...


Ya llegó la primavera..!! (Para los Sureños)

Marcelo H Barba

Si señores… con ella también apareció la esperada “autorización gubernamental” (hasta dónde hemos llegado…!!) para poder jugar Golf, en una cuarentena eterna y prácticamente política y dictatorial, es decir, sin ninguna razón médica que a esta altura del tiempo la justifique científicamente.

Unknown

Los argentinos, nuevamente, advertimos que fuimos usados como en otras ocasiones, ahora con la excusa de una pandemia (real), pero perfecta para que algunos políticos sacaran provecho y, como si se tratara de una bendición y excusa divina (que irónicamente bautizaron como “cuarentena”), se abrazaron a la circunstancia para desdibujar, ocultar o distorsionar otras variables socio-económicas que se derrumbaban. A 180 días de haber decretado un aislamiento obligatorio e ilógico, no les quedó otra opción más que ‘ceder’ con algunas libertades que todos reclamamos.

Entiendo cierta razonabilidad en evitar el contacto directo de grupos numerosos de personas, el uso del transporte público y la asistencia a eventos donde se concentre mucha gente (festejos, fútbol, etc.); pero creo que en el deporte deberían comprender que el uso de protocolos precisos puede liberar su acceso y ejecución por todos los aficionados.

A mi entender, no quedará otra opción más que aprender a convivir con este y cualquier otro bicho que aparezca. Deberemos continuar con nuestra vida de una forma responsable e inteligente, con o sin vacunas, generando nuestros anticuerpos que tarde o temprano terminarán por protegernos; pero mientras suceda no es lógico dejar de trabajar ni realizar nuestras rutinas normales, con barbijos y respetando protocolos de distanciamiento lógico.

Manifestamos una alegría indescriptible al comunicarnos con nuestros amigos de siempre, para transmitirles que además de disfrutar la primavera ahora podíamos volver a pisar un campo de Golf… emergiendo de las profundidades y aislamiento que nos mantuvo seis meses alejados del sol y del aire puro.

Obviamente el acto lógico siguiente, fue coordinar una reserva eligiendo el horario más cercano a la apertura del juego, o sea a las 7:30 AM ni bien comenzaba a tomar fuerzas un sol radiante que nos acompañó todo el recorrido…

En lo personal, sentí la misma ansiedad que hace 35 años, cuando me preparaba para jugar mis primeros partidos y todo me parecía nuevo, desafiante. Hasta dormí poco la noche anterior y me desperté como tres horas antes de lo ‘razonable’.

La cuestión fue que nos encontramos en tiempo y forma en una excelente cancha de Golf que tuve el placer de conocer por primera vez. Finalmente nos preparamos para comenzar el recorrido de sus 18 hoyos, y aunque las piernas no me respondieron a partir del hoyo 10, igualmente mi cerebro hizo lo suyo y ordenó todo para que llegase al final del partido.

Estar fuera de ritmo nos costó físicamente a todos. Aunque finalizamos (…en 5 horas !!) cansados y medio agarrotados, creo que el pensamiento común fue el de volver a encontrarnos en la próxima semana…

Es asombroso notar cómo nuestro cerebro registró, guardó y ahora recupera ante cada golpe que pretendemos dar, cada uno de los movimientos y técnicas que oportunamente aprendimos y que no practicamos en más de 6 meses. Todo está ahí… nada se pierde. Es maravilloso.

Obviamente que retomar o ‘volver’ al régimen y estado deportivo (el mío fue y será calamitoso, siempre) en que nos sorprendió esta pandemia será laborioso, lento y progresivo ya que dependiendo de: los kilos acumulados; la inactividad muscular; nuestras edades; etc., será como mínimo un trabajo disciplinado, que requerirá varios encuentros y recorridos. Alto sacrificio que estoy dispuesto a realizar sin siquiera quejarme, por supuesto…

Paralelamente confieso que comencé con un régimen de comidas que me ayudará a perder algunos kilos (¿sienten las carcajadas de mi esposa…?) pero aunque la incrédula no me crea, comencé por ponerle baterías nuevas a la balanza, para que cada mañana me indique cómo disminuye la cifra… eso sólo ya es comenzar seriamente (¿o no?).

Ahora esperaré (mientras nos esforzamos) día tras día, a ver los resultados físicos; a acumular la ansiedad para el próximo fin de semana y a regular mis esfuerzos. Esto quiere decir que si no puedo con los 18… me conformaré con 12, por Ej., y terminaré tan contento y pleno como si hubiera hecho 36 hoyos.

Espero que todos disfruten, que volvamos a los campos de Golf, que recuperemos la libertad que jamás debimos perder en esta desagradable pandemia. También espero que puedan encontrarse los mismos amigos y no descubramos ninguna dolorida ausencia…

Hasta la próxima.

Marcelo H. Barba

Publicado: 6 octubre, 2020 - Por admin - Leer mas...


Y ahora… para Seniors (por no decir ‘viejitos’)

 Marcelo H Barba

Notas atrás, compartimos sugerencias y experiencias relacionadas con buenos profesores, profesionales y algunos consejos para quienes se iniciaban y hacían sus primeras salidas al campo de Golf.

Unknown

Ahora intentando un equilibrio, hablaremos de los mayores, de quienes ya transitaron y acumularon sensaciones y están en la otra punta de la recta; de ese largo camino que emprendimos y aún estamos transitando con la ilusión de no terminarlo nunca.

En ciertas ocasiones, sea por temas de salud, de los huesos y articulaciones y de esas malditas cosas que se gastan… se nos hace difícil mantener una frecuencia de juego mensual. Quiero decir, ir los cuatro fines de semana, o los cuatro sábados del mes o quizá sólo algunos domingos. Y ello sucede, porque de lunes a viernes no hay tiempo suficiente para reponernos al 100%.

Entonces… nos ungimos con cremas mágicas ‘anti-algo’ o nos tragamos un par de pastillas ‘potentes’ que ayudan a tapar los malestares, pero lamentablemente nos afectan otras partes del organismo. Qué lucha señores…

Mientras viajo rumbo a la cancha (porque a pesar de los achaques sigo insistiendo) en un sábado primaveral y radiante, voy pensando en prepararme mentalmente, es decir, aceptar sin tanto tormento y con más de sabiduría, que estos episodios de salud –inevitablemente- se presentarán con alguna frecuencia y habrá que aprender a convivir con la patología. Otras opciones no tenemos…

Más allá de aceptar (a veces no tan dócilmente) que uno va perdiendo algo de potencia y distancia, confieso que también algunos días no logro completar 18 hoyos… pero eso no es molesto; al contrario, me retiro bastante bien y entero en el bar del 9… prefiero abdicar ahí que cargar con dolor de rodillas por un par de días; además, el bar es el punto más cercano al vestuario…

A pesar de ello me siento un tipo feliz… Por el placer de estar en contacto con la naturaleza; por la alegría de compartir el Golf con mis ‘infaltables amigos de siempre’; por seguir practicando este ‘vicio’, que ni me obliga a ser mejor, ni más rápido ni competitivo con nadie, sólo a estar atento con el campo que circunstancialmente deseo conquistar, haciéndole algunos pares (y si se distrae… algún birdie).

Todo es un proceso y lo acepto como parte de los cambios que va sufriendo nuestro cuerpo. Sería necio no hacerlo. Doy gracias que la mente (gracias a Dios) no se deteriora a la misma velocidad que el físico, porque de otra forma ni sabríamos quiénes somos ni a qué vamos al Golf.

Uno se resiste un poco y todavía piensa que sus músculos, nervios y huesos seguirán respondiendo inmediatamente a las órdenes que les envía el ‘coco’, pero la realidad es que reaccionarán más tarde o quizás más débilmente.

Pero en todo caso, pensemos que siempre hay alternativas.

Tanto como aquel novato, que oportunamente necesitó ayuda de un buen tutor o profe, que lo guiara en su crecimiento, resulta que… ahora nosotros… también requeriremos un apoyo profesional (es lógico y natural) para adecuar nuestro juego al cuerpo (¿o será el cuerpo al juego?) y a esos elementos que siempre utilizamos desde hace tantísimo tiempo y jamás pensamos en adaptarlos.

Desde mi punto de vista, existen dos aspectos (o tal vez más…) por el que deberíamos encontrar alguna solución:

  1. Desde el Físico y la Mente: Si bien es un tema personal, no obstante, cada uno sabrá cómo se siente con su cuerpo, si lo cuida lo suficiente; si se alimenta correctamente; si necesita alguna visita al médico, con análisis clínicos, dietas, refuerzos vitamínicos, etc.; ya sea para mantener o recuperar su estado y rendimiento físico; pero siempre, dependerá mucho de la atención que le demos a las ‘alarmas’ internas que recibimos y nos alertan de alguna rápida “entrada a boxes”, como en la F1…
  2. Desde nuestros palos: Este punto en particular no depende de nosotros, o por lo menos no tanto; porque estaremos limitados a opinar y transmitir esas nuevas sensaciones que experimentaremos, cuando nos hagan probar otras alternativas más adecuadas a nuestras posibilidades ‘reales’.

Serán los profesionales (con sus propias metodologías y elementos) quienes en definitiva nos midan y recomienden algún cambio, como por Ej.: bajar la dureza de varillas de los palos, porque ‘antes’ usábamos varas muy rígidas y ahora (con nuestra velocidad de cabeza de palo) necesitaremos durezas menores y flexibles para sacar el máximo rendimiento a cada golpe.

Obvio… también nos ofrecerán sus consejos para corregir aquellos movimientos erróneos o viciosos que (en un 99% de los casos) sin quererlo, fuimos adquiriendo e incorporando para corregir o creer que así eliminábamos ciertas debilidades.

Cuesta un poco, pero en definitiva hay que aprender a ‘escuchar’ lo que nos dice el cuerpo…

Estamos a tiempo de tomar buenas decisiones con pocos ajustes técnicos y eso nos dejará más satisfechos con los resultados que obtengamos.

Tampoco dejemos de visitar dos sitios: el consultorio médico y la tienda de Golf especializada en “Fitting”, ya que en esos dos lugares seguramente encontraremos soluciones para adecuar y sintonizar nuestras nuevas fortalezas.

No escapamos… ni en la etapa de comienzo, ni en la del final… así es el Golf y será difícil prescindir de la ayuda especializada.

Que tengan un magnífico juego y ojalá puedan ser 2 o más en el mismo mes… (ojo, somos mayores y sólo me refiero al Golf).

Pero no dejen de verse, como todas las semanas, con los amigos de siempre..!!

Hasta la próxima.

Marcelo H. Barba

 

 

 

Publicado: 22 septiembre, 2020 - Por admin - Leer mas...


EL ROUGHT (Y COMO ACEPTARLO)

 

 

Marcelo H Barba.

Diría que es imposible para nuestro nivel de juego (y hasta el de los profesionales), no visitar el rought cada vez que jugamos. Sería como pensar que nuestra suegra nunca vendrá de visita a casa, por unos días…

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Hubo un ‘gigante’ del Golf, el querido Seve Ballesteros que decía: “Me gustaría que los fairways fueran más estrechos. Así todo el mundo tendría que jugar desde el rough, no solo yo…”y lo expresaba así, porque con su potencia visitaba frecuentemente a esos pastos. Aunque sabemos (lo podemos revivir por  Internet) que allí comenzaba su magia y nos hacía sentir que no había nada que lo detuviera, ni siquiera ejecutar un tiro de recuperación desde una playa de estacionamiento…    Leer más …

Publicado: 8 julio, 2020 - Por admin - Leer mas...


Jugar sin la cabeza…

Marcelo Barba

Tantas veces hablamos, leímos y escuchamos cosas sobre la influencia que tiene nuestro estado mental en el Golf… sin embargo no llegamos a comprender cabalmente qué es lo que uno siente en ese proceso real. Este efecto -obviamente- se trasladará y contagiará al resto de nuestras actividades que requieran cierto nivel de concentración. Acabo de comprobarlo personalmente.

Por diferentes circunstancias -que ya no vienen al caso recordar- hace unos meses pasé por el mal rato de quedarme sin trabajo. A pesar de que tenía la promesa de volver a firmar otro contrato, mientras aguardaba ansioso a que sucediera, el tiempo pasó tan lentamente que me pareció una eternidad. Experimenté un bajón anímico que arrastró más pensamientos y actividades. Leer más …

Publicado: 23 junio, 2020 - Por admin - Leer mas...


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