Animarse al comienzo… aceptar el ocaso.

Marcelo H Barba

 

Estar preparados para asumir un nuevo plano de desafío es fundamental, pero no dejemos que el miedo o la vergüenza nos frenen nuestra voluntad para abordarlo.

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Créanme que uno nunca se sentirá al 100% listo, sino hasta que comience a hacerlo.

Como muchas personas un día me empezó a atraer el Golf. De aquel día ya pasaron más de 30 años. Leer más …

Publicado: 7 septiembre, 2021 - Por admin - Leer mas...


Cuanto más limpia… más vuela

Marcelo H Barba

Uno de los elementos más importantes de nuestro equipo son las pelotas, además de los palos, obviamente.

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Si no prestamos atención a su estado, estaremos regalándole distancia y precisión gratuitamente a la cancha y con ello probablemente desperdiciaremos excelentes ejecuciones.

No es un hecho menor que existan tantas e importantes marcas de pelotas, con variados modelos, componentes internos, terminaciones y durezas. La tecnología para fabricarlas avanzó significativamente en el tiempo, sin embargo, todas las marcas y modelos tienen una característica común: los hoyuelos que cubren el 100% de su superficie.

Esas pequeñas depresiones se llaman Dimples y existe abundante literatura al respecto, como para saber más de sus formas y de las cantidades que posee cada pelota, pero digamos en términos generales que cada bola posee entre 300 a 400 concavidades y que podrán presentase como círculos, hexágonos u otras geometrías.

Hasta hoy (más allá de las reglas sobre, que básicamente acotan su peso y diámetro) no apareció ninguna pelota que reemplace esa ‘particularidad’, pues parece ser la única forma aerodinámica disponible para que la bola impactada vuele a gran velocidad, se mantenga por más tiempo en el aire y se gane más distancia en cada golpe.

En cambio una pelota lisa, sin ‘dimples’, al volar crearía un efecto de baja presión por detrás de la misma, dicho efecto no haría más que aumentar la resistencia haciendo que caiga más pronto. Los hoyuelos en la esfera impedirán entonces, que se generen efectos aerodinámicos no deseados y que la bola se ‘sustente’ en el aire por un lapso mayor.

Ahora bien, cuando jugamos en un campo húmedo y embarrado, toda la suciedad que se adhiera a la pelota, hará que dichos hoyuelos queden tapados, conformando zonas lisas en un gran porcentaje de la superficie; motivo por el cual es más que aconsejable limpiarla cada vez que esté permitida esta acción; por ejemplo, cuando se habilita el juego con “lie mejorado” donde podremos marcar, levantar y limpiar nuestra bola sin cometer infracciones.

No obstante, juguemos o no con lie mejorado, he visto y todos podemos observar con mucha frecuencia que muchos golfistas desde el tee de salida inclusive, apoyan su pelota con suciedad, sin advertir que no es un problema de higiene o de basura, sino de performance en el vuelo de la misma…

Es interesante recurrir a la historia de los comienzos de este deporte-disciplina, porque las primeras pelotas que usaban quienes nos precedieron, eran totalmente lisas. En el mejor de los casos esféricas, pero recubiertas con un cuero cosido por dentro y llenas de plumas de ganso… Para leer un poco más sobre este tema en particular y conocer cómo cambió la pelota de Golf que hoy utilizamos, les recomiendo ingresar y aprovechar la información que nos ofrecen en este link: http://naukas.com/2011/04/04/por-que-las-bolas-de-golf-tienen-agujeros/

Que tengan un buen fin de semana –sin lluvia ni barro– y no olviden de mantener brillantes las pelotas de Golf en todo el recorrido…

Hasta la próxima.

Marcelo H. Barba

Publicado: 19 agosto, 2021 - Por admin - Leer mas...


Atreverse…

Marcelo H. Barba 

Siempre hay una salida, siempre… Si señores, o la enfrentamos o la resolvemos ‘lateralmente’, pero dependerá de nuestra confianza y disposición mental. Hablo en este caso, de las situaciones que encaramos al decidir cruzar el agua.

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Salvo pocas excepciones, no existen obstáculos de agua que no puedan salvarse por el lado más débil, es decir, acercándonos al borde donde comienza el agua o ejecutando un buen tiro hacia alguno de los lados del amenazante lago. Pero como dije, todo es cuestión de confianza y disposición mental. Leer más …

Publicado: 10 agosto, 2021 - Por admin - Leer mas...


Hice lo que pude… Dedicado a las Chicas

 

 Marcelo H. Barba

Después de explicaciones, idas, venidas, profesores… e instrucciones, no me quedó otra que abdicar en mi intento de convencerla para que jugásemos juntos.

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En realidad hice un esfuerzo y hasta conseguí un buen profe, pero como a mi esposa no le atraía el Golf era casi imposible persuadirla, sobre todo, por lo que significaba su decisión en términos de compromisos horarios, de prácticas y algunos cambios de hábitos (alejarse un poco de sus amigas precisamente los fines de semana, cuando podíamos dedicarle horas a la práctica y al juego).  Leer más …

Publicado: 22 julio, 2021 - Por admin - Leer mas...


Ni lo pienses… ó te caes.

Hace unos días miraba la tele. Mientras hacía ‘zaping’ para encontrar Golf, me puse a observar con detenimiento a un equilibrista en su riesgosa caminata. Un tipo súper concentrado caminando sobre un cable a más de 15 metros de altura (creo…).

Este acróbata hacía algo muy claro para no caerse, no observaba nada que no fuese el punto de llegada. Nunca miró hacia atrás ni para abajo. Quizás ello lo hubiera sacado del ‘trance’ en el que estaba, con el consecuente peligro para su vida. Leer más …

Publicado: 26 mayo, 2021 - Por admin - Leer mas...


¿Probaste verte a ti mismo…?

Marcelo H Barba

En realidad esta nota debería llamarse “Usando la Tecnología”; esa que siempre llevamos con nosotros y a veces no sabemos cómo sacarle el jugo de una forma más aprovechable. Me refiero a nuestros aparatos celulares inteligentes (ya no digo más teléfonos…) porque se han convertido en puras estaciones de tecnología, capaces de hacer de todo, además de actuar como teléfonos tradicionales.

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Sin ánimo de atrasar el juego, la propuesta es que encendamos y grabemos algunos videos de nuestros swings. Obviamente, que la cosa será más entretenida si lo hacemos entre jugadores amigos, pero consideremos lo siguiente:

Mientras cada golfista que compone la línea se prepara, adopta su stance, realiza dos o tres swings de práctica y finalmente ejecuta su tiro (de cualquier hoyo y sitio), existe un tiempo ‘muerto’ en los acompañantes que esperan por su turno, que podría aprovecharse para que alguien encienda su “Smart-Phone” y registre esos segundos de ejecución.

Si bien podríamos grabar cualquier ejecución, el mejor sitio de espera de todos los jugadores (antes que se dispersen en búsqueda de sus propias pelotas) es en el tee de salida de cada hoyo, aunque eventualmente también existan otras oportunidades donde algunos estén lo suficientemente cerca -uno del otro- como para ‘filmarse’…

En principio, estas acciones no deberían producir ningún atraso, ya que no estamos cargando más segundos a la espera y preparación de cada tiro.

Una buena recomendación sería, designar de antemano a un responsable por ‘filmar’ las acciones, preparado y enfrentando al ejecutor -como si fuese un profe frente a su alumno- a una distancia lógica.

La siguiente propuesta (aunque sea ridículo, vale aclararlo) es que no haya segundas ni terceras tomas del mismo cuadro. La idea no es transformar un partido de Golf en un set de filmaciones.

Es decir, se graba ‘la toma’ tal y cual salió, sin posibilidades de repetición, aunque en realidad si lo analizamos, tendremos tantas oportunidades de registro como de golpes que realicemos en los 18 hoyos… (Si hay alguien cerca que desea hacer de filmador y no le agregamos tiempos a la ejecución).

Pienso que lo óptimo sería tomar sólo 4 o 5 escenas ‘claves’ de nuestras habilidades: 1) El swing de salida de algún hoyo; 2) un swing del 2do. tiro desde el fairway; 3) uno desde el rought; 4) otro desde un bunker, y si realmente hay tiempo… 5) alguno de ejecución del Putter. Ya está, con eso podremos trabajar mucho en nuestro swing (y pasarla bien).

Si luego de finalizar el juego, tranquilos (solos o en grupo de amigos) tuviéramos la posibilidad de “ver” fríamente lo que hizo cada uno, en cada oportunidad ‘clave’ y en sus distintos tipos de swing, no sólo nos divertiríamos, sino que además aprovecharíamos cada circunstancia para aprender más sobre nuestros errores, que seguramente advertiríamos con mayor facilidad a través de un video casero, que lo único que pretendió fue registrar con naturalidad cada ejecución.

Ya me imagino los preparativos del grupo de golfistas… vayan preparados este fin de semana para realizar algo distinto y divertido, con el valor agregado que cada uno le quiera poner a su nueva forma de aprender mirándose a sí mismo…

Buen Golf, pásenla bien y que lo disfruten todos.

Marcelo H. Barba

Publicado: 12 mayo, 2021 - Por admin - Leer mas...


S.O.S. UN PROFESOR POR AQUÍ, POR FAVOR…!!

Marcelo H Barba

(Continuación de “La importancia de un buen Profesor”)

Días atrás compartimos unas líneas relacionadas con los recuerdos y la necesidad de contar en algún momento de nuestra formación, con la asistencia de un buen profesor.

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Me había comprometido en continuar con este tema para compartir, más que nada, mis propias experiencias y ofrecerlas para quienes quieran aprovechar algunos ‘atajos’ y ahorrarse unos dineros…

Comenzando con esta 2da parte, voy a ser sincero y decirles que no se puede aprender Golf sólo tomando clases, aunque lo hagamos con el mejor profesor del mundo. Eso es –solamente- una porción del aprendizaje.

Así como alguna vez tuvimos la oportunidad de enfrentarnos a un simulador (de avión, moto, automóvil o de Golf) e intentamos entender y comprender cada uno de los comandos que aparecían frente a nuestra vista, no podremos decir que dominamos ninguno de esos dispositivos virtuales, si además, nunca tuvimos la posibilidad de realizarlo “en vivo”, es decir, sentarnos frente a un auto real (por Ej.) y probar cómo funciona cada uno de los elementos que supuestamente aprendimos en las clases ‘virtuales’.

Pasa lo mismo cuando deseamos asimilar otro idioma. Del mismo modo también, será complicado aprenderlo y dominarlo, si solamente lo hacemos a través de los libros, de un profesor y de algunos videos. Inevitablemente necesitaremos “el vivo”, es decir, convivir algún tiempo con las personas y en el mismo sitio donde se desarrolla y se utiliza el idioma que intentamos aprender. De otra forma y con mucha suerte nos convertiríamos en expertos teóricos que sucumbirían ante el primer diálogo real…

No se aprende Golf con ningún libro, ni revista especializada, ni memorizando todas sus reglas; ni tampoco mirando los cientos de videos de los mejores profesionales, desde que comenzaron a jugarlo.

Pero todo lo anterior irónicamente, resulta indispensable para entenderal Golf… no obstante, no es suficiente…

En primera instancia recurriremos a nuestros ‘amigos-golfistas’ y quizás también a nuestro primer instructor de Golf, el que con dos o tres sesiones nos enseñará lo básico como para impactar decentemente una pelota, en un sitio de práctica razonablemente adaptado, con una coqueta alfombrilla para pararnos y colocar nuestras pelotas sobre un ‘tee’; frente a un balde de 50 o 100 pelotas duras, abolladas y lastimadas por miles de golpes. Y con eso pensaremos que ya está…

Luego de una larga ‘temporada’ en esos Driving de práctica, simulando al Golf, hasta podríamos llegar a convencernos de haber conocido y podido dominar algunas técnicas y golpes… Y no está nada mal que así sea.

Pero en algún punto de nuestra ‘capacitación virtual’ llegará el día… más temprano que tarde y no podremos contener nuestra ansiedad. Entonces, saldremos a recorrer un campo real de Golf por 1ra vez, obviamente con alguien que nos apadrine y franquee el acceso. Que esté dispuesto a pasar un inolvidable día junto a nosotros.

A ese punto de nuestra instrucción seguramente seremos poseedores de una hermosa bolsa, de un set de palos, de nuevos y lustrosos zapatos, muchas pelotitas, una vistosa gorra, guantes y demás atuendos que el ‘protocolo’ nos contagió. Así estaremos dispuestos –sin dormir- desde la noche anterior para hacer el debut tan esperado…

Llegó el momento. Ahora pondremos a prueba lo que aprendimos, enjaulados y practicando en un Driving que jamás borraremos de nuestra memoria. Pero… Casi inmediatamente nos enfrentaremos a la realidad.

Nada de lo que supusimos que funcionaría lo hará como pensamos. Habrá pasto real bajo nuestros pies, viento, sol, humedad, barro, gente jugando y otras tantas más mirándonos en el tee del 1… (y eso nos hará sentir fatales)

Apoyaremos la pelota, listos para iniciar el hoyo 1 y luego de dos o tres swings de práctica -o de nuestro mejor revoleo artístico del drive- impactaremos la bola (hacia algún lugar del Planeta…). Nos invadirán unas irresistibles ganas de irnos antes de seguir recorriendo el campo, pero gracias a la calma que nos transmitirá quien nos acompañe, terminaremos de convencernos de seguir avanzando hacia el green, preocupándonos por no realizar más de 14 ejecuciones para meterla en el hoyo-1.

S.O.S…!!!  ¿Qué hicimos mal? ¿Qué cosa nos faltó…? ¿Estuvimos aprendiendo Golf, o acaso qué…?

Todos los comienzos en general se presentan algo traumáticos… tal vez, esa sensación sea en definitiva el ‘incentivo’ que necesitamos para comprender mejor lo que sigue.

Entender la necesidad de ser asistidos por un Profesor, a diferencia de aquel valiente instructor que oportunamente nos dio acceso a las primeras herramientas.

Y aquí viene lo importante:

Cuando tomemos la decisión de recorrer un campo real junto a un Profesor, este buen profesional comenzará por cuidar mucho nuestro aspecto mental, anímico y el fortalecimiento del amor propio. ¿Cómo lo hará…?

Pues bien, nos acompañará pacientemente en los días y horarios donde prácticamente nadie juega y la cancha parece estar a nuestra entera disposición, sin presiones ni miradas, sin tiempos perentorios, sin público… tomándonos los tiros que necesitemos cada ocasión que ejecutemos, pisando y sintiendo una verdadera cancha de Golf bajo nuestros pies.

Nos ayudará a seleccionar el mejor palo para la salida de cada hoyo, a interpretar los carteles que indican (en cada tee) las distancias y dificultades; a tomar un buen ‘stance’ de acuerdo al nivel del piso de la salida; a incorporar las 1ras sensaciones de distancia y de potencia para conocer mejor lo que puede ofrecernos cada palo de la bolsa, en fin, hasta llegaremos a enfrentar las situaciones más clásicas para entender la correcta aplicación de reglas y multas, sea por sacar la pelota de límites, por hundirla en un lago, por aterrizar en un bunker y por dejarla –por Ej.- pegada al tronco de un árbol que justo está en línea con nuestro objetivo.

Mientras vayamos caminando juntos, golpe a golpe (como dice Don Serrat), también aprovecharemos esos imperdibles minutos para fortalecernos en cuestiones relacionadas con la ética y cortesía, dialogar sobre las situaciones donde deberíamos ceder el paso a quienes juegan atrás, respetar el honor de las salidas en cada tee de cada hoyo, así como el turno de ejecución en el campo y sobre el green… y mil cosas más que solamente incorporaremos a nuestro saber, si lo hacemos en compañía, en paz, tranquilidad y la belleza que además nos transmite este ejercicio de recorrer un campo.

No recuerdo bien ni puedo precisar cuántas fueron las veces que realicé estas experiencias con mi Profesor; no obstante, tengo la imagen clara de la 1ra vez que participé de un juego real, con otros jugadores, en una cancha hermosa, con mucho público… mis sensaciones de ‘inicio’ no fueron (tan) traumáticas y hoy reconozco que cuando enfrenté el tee del primer hoyo estaba mejor preparado y mentalizado, como si estuviera con mi Profesor…

Les aseguro que cuando iba a ejecutar mi 2do golpe ya no tenía mariposas en el estómago, ni sensaciones de temor y mi amor propio habían mejorado… a pesar de haberla enviado al rought con un asqueroso ‘slice’ (que luego, con el tiempo y esfuerzo pude aceptar y luego domar).

De aquellos primeros momentos a hoy, han pasado años, no obstante recuerdo y rescato la esencia de un mensaje claro que proviene de mi viejo Profesor: “Tienes que tomar la valiente decisión de salir a una cancha real. No es bueno pasar tantas horas simulando en un sitio de práctica; y del mismo modo, aceptar mansamente que para crecer bien (en experiencias de Golf y en otras cosas de la vida) a veces necesitamos de la ayuda de un tutor, como esos que les ponen a las plantas para asistirlas en sus primeros meses de crecimiento…”

Más adelante seguiremos compartiendo algunas anécdotas divertidas y consejos, que alguna vez recibí y me han dado muchas satisfacciones en la vida y el Golf, aunque aun (irónicamente) no me considere buen golfista. Intentaré traer un tema interesante y polémico: “¿Qué pretendes del Golf…?”

Buen fin de semana para todos, junto a sus amigos y quizá…  esta vez acompañados de un Profesor.

Marcelo H. Barba

Publicado: 4 mayo, 2021 - Por admin - Leer mas...


Golf en ‘rosa’…

Marcelo Barba

A partir de lo que voy a escribir, seguramente obtendré la antipatía de algunos lectores, pero prefiero ser sincero y decir lo que pienso antes que cualquier otra cosa.

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Voy a ingresar a una zona difícil, sobre todo porque reconozco que vivimos en un mundo cambiante y acelerado, donde todo parece ser cuestionable y reformulable, hasta lo dogmático. Leer más …

Publicado: 24 marzo, 2021 - Por admin - Leer mas...


Los Temas a Evitar

Marcelo H Barbajugadores-golf

 Puede que tengamos la suerte de jugar juntos con nuestros amigos y compañeros de siempre… o no. En cuyo caso, tendremos la oportunidad de compartir nuestra experiencia con otras personas que recién allí conoceremos.

 

Normalmente uno sigue el protocolo de la educación y del respeto, comenzando por presentarse y saludar amablemente a quienes luego serán nuestros acompañantes durante los próximos 18 hoyos, inclusive intercambiando las tarjetas de score entre los jugadores. Leer más …

Publicado: 18 marzo, 2021 - Por admin - Leer mas...


La importancia de un buen Profesor

Marcelo H Barba

Cada golfista que lea esta nota, recordará quién o quiénes fueron sus mentores en esta disciplina; lo hará con respeto y con cariño, por haber sido personas tan nobles, pacientes y perseverantes que modificaron positivamente parte de nuestras vidas.

Unknown

Con las clases de Golf pasa algo interesante…

No todos los golfistas están dispuestos a ‘invertir’ parte de su tiempo y algo de su dinero en este compromiso. O se manejan de una forma ‘autodidacta’ o prefieren tomar clases guiados por un profesor sólo cuando no quedan opciones, sea para corregir un vicio, error o reeducar algún músculo averiado…

Con los años (le encontré una cosa buena a mi edad…!) diría que me resulta más fácil identificar a quiénes se formaron con o sin la ayuda de un buen profesor, ya sea por la ortodoxia en el estilo de su swing; del grado de precisión de sus ejecuciones o por el respeto y conocimiento de reglas básicas, sobre todo las de respeto y cortesía.

Mi primer profesor (tuve la suerte de encontrar a uno excelente) cuando lo conocí, luego de mis primeras consultas sobre el costo y la cantidad de ‘clases’ que necesitaría para jugar bien al Golf, lo primero que me dijo fue que él no enseñaba Golf en 20, ni 30, ni en 100 clases… que tampoco me garantizaría que jugase bien en el futuro; y que él mismo, con sus setenta y pico de años, hoy seguía aprendiendo Golf cada día de su vida…

Aprender Golf tiene un sentido que va más allá de conocer las técnicas. Lo primero que uno se imagina es lo básico: cómo pararse, cómo tomar el palo, cómo subirlo y bajarlo, en fin…; también creemos que deberemos estudiar una larguísima lista de reglas, que irónicamente jamás entenderemos mientras nunca lo juguemos; etc., etc.; pero lo que nunca aprenderemos solos, sin la ayuda de un buen profe, es su ‘esencia’, su forma de entenderlo, vivirlo y compartirlo.

Mis recuerdos del profesor que me educóen Golf, un ser inolvidable por sus enseñanzas (que no se relacionaban tanto con el Golf), el que más arriba dije que a sus 70 y pico de años continuaba aprendiendo…, cuando me presenté y nos conocimos, comenzó a estudiarme más profundamente. Era un señor profesional en todos los aspectos (en su juventud hasta llegó a ser caddie del gran maestro Roberto De Vicenzo).

Rápidamente supo entender mis fortalezas y debilidades, sin decirle nada y con sólo observar mi primer intento de swing se dio cuenta que ‘venía del tenis’; me consultó sobre mi vida, qué hacía, a qué me dedicaba y qué pretendía con el Golf; durante muchos meses de instrucción también compartimos anécdotas de ambas familias, historias de un Golf que no conocí sino a través de relatos y viejos escritos, donde él fue un buen protagonista y mejor referente; hablábamos de sabrosos vinos, de raras comidas y de momentos de la vida divertidos y de los otros, los que dejan sabor amargo…

Me aconsejaba desde la humildad y por sobre todas las cosas desde el respeto por la gente, por este maravilloso deporte y por el cuidado de la naturaleza y esplendor que cada campo nos regala en cada ocasión que lo practicamos.

Al principio creí que estaba perdiendo el tiempo (y mi dinero), pero a las pocas clases advertí que “Alfredo” (así se llamaba) no era sólo un profesor de Golf… se trataba de un maestro de la vida, por lo menos para mí.

Cuando íbamos a practicar algunos tiros al ‘driving-range’, además de enseñarme lo tradicional que todo alumno debe conocer, se tomaba unos minutos ‘extra’. Nos deteníamos y me hacía mirar. Sí señor… sólo observar a mí alrededor al resto de los jugadores que practicaban o tomaban clases, como yo en ese momento. Luego mientras tomábamos un refresco me preguntaba qué había visto.

Obviamente terminaría corrigiéndome, porque no veía lo mismo que él, pero no le importaba y me decía que todas esas imágenes que vi en ese lugar no eran de Golf… Que lo que en realidad mirábamos eran personas medio maniáticas que pretendían incendiar sus pelotas en vuelo con la potencia que le imprimían a sus tiros, la mayoría ejecutados con drivers, maderas, hierros largos… y a cualquier parte.

Continuaba: “Esto es lo mismo que yo pretenda enseñarte cirugía cerebral y ponga en tus manos un hacha o un serrucho…” “El Golf es sutil, preciso, cada vez que lo juegues es como tratar de conquistar a una mujer… sin estridencias ni brutalidad, pero con resultados contundentes”.

Aprendí (gracias a él) que un buen swing, los grandes tiros, la maravillosa potencia y la imprescindible precisión deben complementarse –de forma inevitable- con la esenciadel Golf, que proviene del ejercicio que casi nadie hace con la otra parte: con su mente, y que ésta además, se nutre de muchísima concentración; de horas de lectura, de muchas más horas de pura observación, de ejercicios de humildad para aceptar los fracasos y los pocos éxitos que cosecharemos… y por sobre todas las cosas, de aprender a conocerse a uno mismo, lo más difícil… (Debería parecerse a un arte marcial)

Alfredo me enseñó y educóen Golf y de paso, a cómo ejecutar sus tiros…

Por estos motivos es que, cada vez que algún amigo, compañero o conocido que comienza a jugar me consulta si conozco un buen profesor para recomendarle… termino por referenciarles algunos amigos del viejo Alfredo (ojalá que todavía queden vivos) que quizá conserven el ‘estilo y talento’ didáctico de aquel Don Alfredo que conocí.

Para quienes dicen que el Golf es costoso, comparándolo con otros deportes como el fútbol, natación, tenis, etc., desde el punto de vista de la instrucción les digo que sí; mucho más que cualquiera de esas otras actividades deportivas, porque además de sus elementos (que en términos objetivos no son caros) existe este componente del entrenamiento y enseñanza con un buen profesor que, a diferencia del tenis por Ej., es inevitable. Toda vez que con tener una raqueta, algunas pelotas, y alquilar un par de horas una cancha, cualquiera puede acceder, divertirse y pasar un buen rato peloteando frente a otro oponente de similares experiencias.

En Golf es literalmente imposible pretender salir a jugar a un campo sin conocer sus reglas, ni tener una vaga idea de las distancias y potencias de cada ejecución, de sus límites, de los riesgos y cuidados con los otros jugadores, ni de la ayuda concreta de un profesor. De hecho, aunque no esté de acuerdo con esto que digo, muchas canchas no dejan ingresar a jugadores sin hándicap ni permiten que golfistas novatos la recorran para una práctica.

Estoy casi 100% convencido que la mayoría de las desavenencias entre jugadores (que conforman una misma línea de juego), proviene de un origen muy claro: el desconocimiento básico de las reglas; de las multas a aplicar por infracciones; de la falta crónica de ética, honor y cortesía en el juego; de la deshonestidad; del cuidado por el medio ambiente y de las malas condiciones en que se dejan los elementos en una cancha. Sin embargo, con el apoyo, la instrucción y un buen diálogo con nuestro profesor, nada malo debería suceder.

En próximas ocasiones intentaré escribir sobre las innumerables experiencias y conocimientos que oportunamente me fueron transmitidos por este profesor (ojalá pudiera asimilarlos todos y ponerlos en práctica, pero no me alcanzará la vida)…

Como todo, habrá que esperar ‘el’ momento preciso, la maduración mental y la ocasión justa para aplicar aquello que nos enseñaron; hasta que podamos advertir por nosotros mismos que la Vida y Golf –el Golf y la Vida- tienen muchas similitudes entre sí.

Que tengan la misma buena fortuna que yo tuve para encontrarse con un excelente Profesor y Profesional de la vida… y como siempre: Mi deseo de buen Golf para todos, junto a sus mejores amigos..!!

Marcelo H. Barba

Publicado: 10 marzo, 2021 - Por admin - Leer mas...


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